miércoles, 29 de diciembre de 2010

Catarro a última hora

Dolor de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta, tos seca y ojos vidriosos. Éstos son los síntomas que sufro en la actualidad, estoy acostumbrada a acatarrarme levemente casi todos los inviernos, aunque también es cierto que suele ocurrirme a finales de otoño y no en las últimas jornadas del año.

Hace días reflexioné sobre este tema, ilusionándome con la idea de que este invierno conseguiría librarme de este típico resfriado, el que me llega cada Navidad como si de un regalo de Reyes se tratase. La esperanza se desvaneció hace un par de mañanas, cuando desperté con un agudo dolor en la garganta, al principio solo fue eso.

En ese momento no me pareció poco, pero ahora mismo no me importaría volver a ese instante. A lo largo del día daba la sensación de que eso se convertiría en cosa de una tarde, ya que el mal aparentemente se iba desvaneciendo.

Siguiente amanecer, despierto a las cuatro de la mañana debido al llanto del niño de mis vecinos de arriba, pero no es eso lo que me impide recuperar el sueño sino la sorpresa que mi laringe me guardaba, un malestar más intenso que anteriormente, sin embargo aún no había ido a más y se mantenía en un simple dolor de garganta, ni siquiera la afonía había logrado alcanzarme.

No tardaría mucho en reaccionar y darme cuenta de que ya era tarde, había caído en manos del catarro. A las diez en punto mis ojos volvían a abrirse con un escozor poco normal y mi respiración se había visto alterada por el taponamiento nasal. La tos no tardaría en hacerse notar, acompañada de un picor mas que conocido.

El día transcurrió entre paquetes de clínex gastados, tazas de leche caliente con miel ¡Con lo que lo odio! y Algidol en vasos de agua, alternado con algún ibuprofeno para el dolor de cabeza, que no persistía durante mucho tiempo, por suerte. Además se sumaron los estornudos a algunos de mis síntomas.

Lo peor es el imaginarme tomándome las uvas mientras estos estornudos me invaden. Aunque parece que, sea como sea, tengo algo de suerte y mi sistema inmunológico ha resistido a la fiebre, ni siquiera he rozado los 37 grados. No me habría parecido tan extraño teniendo en cuenta mi estado actual, mi nariz se asemeja bastante a la de Rudolf, ese simpático reno que supuestamente acompaña a Santa Claus en su viaje a todas las casas del mundo; mi tos podría compararse fácilmente con los ladridos de un perro y mis ojos dan a entender, o bien que acabo de salir de una piscina o que las lágrimas han invadido mis pupilas minutos atrás.

Para completar mi buena fortuna, hoy, tras alguna que otra pregunta en la farmacia, me he enterado de que no solo debo tomarme el Algidol sino que tengo que mezclarlo con otro sobrecito más, esta vez será Acetilcisteína. Lo que me faltaba, no estaba lo suficientemente asqueroso el primer medicamento que además tendré que mezclarlo.

Está claro que esto se va a convertir en mi último catarro del año, tan solo espero que no se convierta también en el primero del 2011.

PD. A pesar del resfriado, no puedo olvidarme de nombrar el cambio que ha dado mi blog (fondo, complementos, foto principal...) Todo, absolutamente todo, ha sido gracias a mi amiga Laura Shot, que el otro día se apropió de mi ordenador y decidió cambiarlo al completo.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Avatar

Sí, he visto "Avatar". Por fin. Después de meses y meses en los que toda la gente a mi alrededor me instaba a deleitarme con, palabras textuales, "una película alucinante". Ayer conseguí, gracias al Canal+, verla.

La verdad es que, a la llegada del fin del filme, no me pareció algo tan fantástico. Probablemente esto se deba a mis altas expectativas ¿Por qué? Pues porque cuando te dicen alucinante te esperas A-LU-CI-NAN-TE, con todas las letritas, no simplemente buena. No dudo de su magnificencia cuando se ve en 3D, es más, estoy segura de que con este maravilloso invento brillaría con luz propia, pero lo cierto es que a falta de éste pierde bastante.

Me da la impresión de que al Señor Cameron le importaron más el 3D y la imagen que el argumento, cuando le tocó elegir esto mezcló los típicos ingredientes: alguna muerte "insospechada", una historia de amor y un final más que esperado.

Según la película avanzaba no me resultó complicado irla despedazando, descubriendo hasta el final. Conforme los hechos que predecía ocurrían, me confirmaban mis próximos pronósticos. Sé prefectamente que a la gran mayoría de vosotros os encantó, que cumplió vuestras expectativas, pero dado que esto es un país libre yo simplemente expongo mi humilde opinión.

Quiero aclarar que el largometraje no me pareció malo, es una buena película, pero colocándola donde le corresponde, no en lo más alto del podio. A pesar de la elevada cantidad de dinero que James Cameron se gastó para hacerla y los años que utilizó en terminar las técnicas empleadas, personalmente pienso que debió trabajarse más el argumento antes de lanzarla a la cartelera. Ya que logra una casi perfección uniendo imagen y sonido, pero no contó con que la mayoría de la gente que no fuese al cine no podría verla tan perfecta, puesto que lo que debe deslumbrar en la pantalla pequeña debe ser la historia.

No me sirve imaginarme su esplendor en la gran pantalla, si esa excelencia existiese debería deslumbrar en todo tipo de medios. Cosa que no ha conseguido, al menos no en mí.

Para terminar, me gustaría dejar claro que me encantaría llegar a la vejez sin problemas, así que agradecería que esta crítica no pusiese en peligro mi vida. En general me parece una película sobrevalorada, mucho. Así que si la ves esperándote algo bueno, no tan espectacular sino bueno, te gustará. Si la observas buscando algo maravilloso, te decepcionará.

martes, 21 de diciembre de 2010

¡Qué remedio!

Agobiada. Un libro, un exámen, un trabajo. Una gota sale de su frente, nunca pensó que su angustia pudiese llegar hasta ese punto. Cierra las manos, apretándolas, tratando de no explotar en ese instante y ante todos. Nunca le gustó expresar sus sentimientos en público, algo que, sin duda, le ha jugado bastantes malas pasadas.

Se recoge su larga melena negra en una coleta ¿Es cosa suya o hace demasiado calor en esa habitación? Ver a toda la gente a su alrededor con jerseis y  frotándose los brazos con las manos le confirma que, una vez más y como siempre, es ella la rara y la que sobra en esa sala. Así que decide irse a su habitación y aprovechar el tiempo para tratar de mejorar el día siguiente aunque solo fuera un poquito.

Entra en su mundo cuando cierra la puerta que la separa de la realidad insulsa que se cuece en ese momento en su casa. Ahora y habitualmente, piensa... Se aleja de ese lugar, no le resulta muy difícil porque está acostumbrada a hacerlo, ya sea de forma voluntaria o sin darse cuenta.

Una vez su mente vuelve al lugar en el que realmente se encuentra, trata de centrarse para lograr su objetivo: Aprobar ese exámen. Abre el libro y una mosca se pasea frente a ella, frente a sus ojos color miel. No puede evitar seguirla con la mirada y deleitarse con su zumbido, cosa que en otra situación no habría hecho. Por el contrario la habría echado en el segundo en el que se hubiese dado cuenta de su presencia.

El insecto se aleja y sale de su habitación, obligándola a centrarse nuevamente. Pero nadie puede forzarte a estudiar, ni siquiera tu mismo, si desde el principio tu disposición a ello es más bien baja. Por eso una simple foto se convierte en el entretenimiento perfecto y remarca con su bolígrafo la esquina izquierda, la observa. Una sola esquina redondeada queda mal, así que se dedica a completarlas todas. Así mejor. Sí, eso le gusta más.

Cierra los ojos y procura centrarse, lee la primera frase del tema y, nada más terminarlo, se da cuenta de que no se ha enterado de lo que acaba de ojear.

Suspira y contempla los muebles de su habitación como un bebé descubre un nuevo mundo. Vuelve a intentar centrarse en la prueba que deberá hacer al día siguiente, pero es incapaz. Por lo que cierra el libro, observa su portada, va a pronunciar el nombre de la asignatura en alto en el mismo instante en el que la música la ensordece, seguramente el vecino de abajo. Como siempre. No quería ser prejuiciosa en el momento en el que lo vio por primera vez, pero lo cierto es que el tiempo le ha dado la razón, nadie puede negar que su físico es más que deseable, pero su cabeza le resta muchos puntos.

Parece ser que no le queda más remedio que aguantar, así que se tira en la cama y comienza a "disfrutar" de esa "maravillosa" música. ¡Qué remedio!

martes, 14 de diciembre de 2010

Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte 1)

El viernes pasado por la tarde, a las 19:00 horas, me encontraba acompañada en el cine, a punto de comenzar a ver "Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte 1)". Tenía altas expectativas, ya que todo el mundo me había dicho que era la mejor de todas las que hasta ahora se habían rodado.

Empezó con su más que conocida melodía, como si de la quinta sinfonía de Ludwig van Beethoven se tratase. Tras eso apareció en pantalla la primera escena, como es obvio. Se formaba por la oscuridad, cielo nublado y lluvioso. Una luz negra, que presumiblemente representaba a uno de los personajes, volaba por este sombrío firmamento. Alguna que otra pregunta rodeo este momento, todo debido al despiste de una de mis acompañantes, que había olvidado ver la película que precedía. De todas maneras, ya que la anterior se convirtió en una transición, exceptuando ciertas escenas, no fue difícil explicárselo de forma fugaz.

Olvidándonos de estos y otros chistosos momentos y centrándonos en lo importante. La cinta se llevaría casi todos mis halagos, consiguiendo mantenerte observando la pantalla durante casi los 146 minutos que dura. Contiene tanto escenas que consiguen sacarte una amplia sonrisa hasta secuencias en las que la trsiteza está asegurada. Como ningun film es perfecto, podeis comprobar que he dicho "Casi todos mis halagos".

El primer inconveniente, que aunque parezca ridículo puede convertirse en algo realmente molesto durante la película, es la voz de Hermione. El primer segundo, ese instante en el que habrió la boca y pronunció su primera palabra, valió para comprobar que la chica que anteriormente la doblaba había dejado de hacerlo. O eso o había sufrido una regresión a su infancia, porque más aniñada no podía ser. Lo cierto es que al principio tan solo consigue sacarte una carcajada, pero tras varias escenas deja de ser divertido para transformarse en un punto en contra, algo muy molesto.

El segundo inconveniente pasa desapercibido por no ser exagerado, sin embargo algunas escenas se convierten en cargantes. A pesar de ser pocas, existen. Probablemente esto se deba a la poca importancia de éstas en el argumento. Todas ellas se desarrollan en el mismo momento de la trama, con las mismas circunstancias alrededor, creando una situación de estancamiento y espera que, sea como sea, no tarda en desaparecer.

El cómputo global de la película es bueno, más que bueno. Con personajes de otras entregas volviendo y amoríos del anterior film , pero no tan desmesurados como lo eran en éste. Así que, uniendo todo esto, recomiendo a todo el mundo que la vea, creo que gustará bastante. Eso si, si podeis daros la satisfacción de verla en versión original, hacedlo, aumentará sus puntos considerablemente.



lunes, 6 de diciembre de 2010

Mi día ideal

Ayer. 17:00 Horas. Sola en casa.

Plan para alcanzar un día perfecto:

-Sentarse en el sillón.
-Coger ese libro que llevabas tratando de empezar meses.
-Nada que te distraiga.
-Soledad.
-Reflexionar.

No hay nada mejor que este objetivo en un día sin preocupaciones, relajada. Y si leer no es tu pasatiempo favorito, puedes cambiarlo por escuchar música o, en su defecto, encendiéndo la televisión.

Realidad:

-El sillón está ocupado.
-Ese libro no es lo que pensabas, te aburre tanto como esa película que siempre echan en Navidad.
-Debes recoger tu habitación, ya que dentro de poco podría convertirse en "El Rastro"
-No estás sola, es más, te han metido en casa a toda tu familia para celebrar un cumpleaños
-Tus reflexiones se transforman en agobios por no entrar en ese sillón que debía estar vacío.

Aunque no es sencillo que todos los pasos se unan, que todo se cumpla. La mayoría de las veces la realidad es bien distinta y te golpea en la cara apareciendo sin que te des cuenta. Debes esperar a que esa situación pase a ser real y así poder dsifrutar de la tranquilidad que añoras por unos instantes.

Probablemente para alguno de vosotros lo ideal sea estar fuera de casa. En algún sitio de esta enorme ciudad. Da igual cual, lo importante es estar fuera. A lo mejor un día así no haría más que agobiaros. Cada uno es feliz a su manera y, a pesar de todo a mi también me gusta salir a veces. Eso sí, recalco el a veces. Me gusta la tranquilidad, me gusta mi casa, me gusta mi salón calentado por el radiador en esos fríos inviernos. Pero también adoro mi aire acondicionado en el sofocante verano.

Adoro estar conmigo a solas, con mi ser, me encanta pensar en todas las situaciones que me puedan pasar por la cabeza en esos instantes. No debe haber confusiones, no es por que me adore a mi misma y por eso prefiera estar solo conmigo, nada más alejado de la realidad. Tan solo me encanta escucharme y hacer lo que me plazca en esos instantes, solo por unos minutos. Olvidarme del resto del mundo. Pensar en mis deseos y en nada más.

Siempre que yo sea feliz así, seguiré actuando igual, de momento lo soy, y mucho. Me siento bien conmigo misma, sé en lo que creer, sé en quién creer. Sé controlarme, cuando actuar, cuando no. Sin mis momentos de relax no sería capaz de conseguir esto, de eso estoy segura.

Me gusta el equilibrio. Adoro estar con mis amigos, pero todo en su debido momento y con hacerlo unas pocas veces al mes me basta. Además, no necesito un arsenal de personas a mi alrededor al salir. Prefiero ser pocos y evitar el agobio de pensar en lo que cada uno quiere.

Sea como sea, me estoy yendo por las ramas. Así que como no quiero usar otros posibles temas para una entrada, paro ya. Dejando claro mi día ideal, al menos esta tarde. Esto no quiere decir que mañana no pueda salir, todo depende del momento.

PD. Bea, en estos momentos de reflexión he comprobado que las manzanas mordedoras no existen, definitivamente. xD

sábado, 4 de diciembre de 2010

La persona pefecta

"Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos."
Hermann Hesse (1877-1962)

Es evidente que la persona perfecta no existe. Esto es debido al simple hecho de que la  forma de pensar de cada individuo es diferente, por lo que el prototipo para unos puede convertirse en lo más detestable visto desde el punto de vista de otros.
 
Aún sabiendo esto, es realmente triste el ver a esos humanos que sí se piensan superiores. Si hay algo que no soporto en una persona es la prepotencia. La cosa empeora todavía más cuando la gente alimenta su ego, cuando esa persona aparte de creerse inmejorable consigue hacérselo pensar a los que le rodean.
 
Creando una adulterada versión de sí mismo, mostrando una cara y ocultando la real simplemente porque se cree con potestad para hacerlo, porque se ve tan sumamente extraordinario que considera que está en un grado superior a todos esos semejantes que le rodean.
 
Su versión de la vida se basa en su persona primero, su ser segundo y, a años luz, el resto de personas que invaden el mundo. No permite que le discutan nada, siempre tiene razón y si piensas diferente estas equivocado.
 
Lo cierto es que su prepotencia no esconde más que baja autoestima en la mayoría de los casos, se junta a gente que le halague, hace lo posible por acercarse a la gente que le agasaje. Se oculta bien entre el resto de la gente, no dejando que nadie le llame prepotente, su verdadera condición. Probablemente, por no dejarlo por seguro, no ve la realidad, no la palpa, vive en las nubes y le gusta, se cree feliz aunque en realidad no lo es.

 
Cuando alguien consigue abrir los ojos y descubrir como es verdaderamente, mostrará su cara oculta, dejará claro su despotismo ante él. Ya que su fortaleza es débil y teme que cualquiera pueda saltar su muralla y destruir la ciudad que ésta trata de proteger. No puede permitirse que nadie sepa cuál es su talón de Aquiles.
 
Eso sí, cuando trates de pedirle explicaciones sobre por qué se ha comportado así contigo, no esperes una respuesta humilde, ni mucho menos, no esperes un perdón, no te lo dará, incluso sentirá que eres tú quien debes pedírselo. Esa es su forma de pensar y es la correcta.
 
Su personalidad se basa en eso, son débiles y no piensan mostrárselo a nadie. Lamentablemente no siempre el tiempo pone a cada uno en su lugar, aunque quede bonito pensarlo, eso no siempre es real.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Humor español

¿Alguna vez habéis pensado en cómo es nuestro humor? ¿Habéis reflexionado sobre si resultará difícil de entender en el extranjero?

Lo cierto es que yo no me lo había planteado hasta unos días atrás, cuando me entretuve viendo un capítulo de esa gran serie desaparecida llamada “Aquí no hay quien viva” en Neox. Y lo cierto es que, tras mucho reflexionar, conseguí sacar mis propias conclusiones.
Todos los humores se fundamentan en la historia del país al que pertenecen. Dado que las memorias de España dejan claro que no ha sido un camino sencillo para nuestra nación, la gracia que tenemos se basa en ironía y sarcasmo. No resulta sencillo de entender en el exterior, no al menos para los exteriores de la península (Y las islas, por supuesto).
También es cierto, aunque suene cruel, que todo consiste en reírse del más débil, ridiculizarle de manera que resulte chistoso. De manera leve puede ser divertido, ahora bien, hay gente que no ve los límites, que frivoliza con temas que debería estar prohibido trivializar. Temas serios, que o se viven en propias carnes o no parece que se comprenda lo que realmente son.
Adentrándote más, psicoanalizando todos y cada uno de los aspectos que envuelven este humor, puedes llegar a comprender el por qué de estos matices. Rememorando tiempos pasados, en los que la gente necesitaba pensar que alguien, en algún lugar, estaría peor que él. No por desear mal a nadie, sino porque ya se sabe lo que dicen: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Investigando esto, reflexionando, no es difícil llegar a la conclusión de que nuestro humor nace del intento desesperado de consuelo por parte de la gente que hace años habitaba nuestro país. Un intento de consuelo que ha evolucionado de tal manera que se ha convertido en algo cotidiano, una forma de  expresar sentimientos, eso sí, en este caso de los más agradables que sean posibles.
Un añadido podría ser la falsa vergüenza que también suele caracterizarnos, me explico, cualquiera ha podido vivir el típico español que no se atreve a hablar en inglés en el exterior por vergüenza y a esa misma persona pegar gritos por la calle como si el mundo fuese una sala insonorizada, con todos observándole, no obstante eso no le ruboriza. Igualmente, según dicen, el clima consigue convertir nuestro humor en lo que actualmente es.
La verdad es que uniendo estos datos, colocándolos en una lista, ya tenemos las características que nombran nuestras personalidades, nuestra forma de pensar. Está claro que un noruego no piensa igual que un italiano, por tanto, sus sentidos del humor serán diferentes. Dicho esto, queda claro que nuestro carácter está compuesto, más allá de los tópicos que dan vueltas por el mundo, por algo que arrolla, temperamento fuerte, que no desagradable. No deben confundirse conceptos. Como en cualquier punto que se elija en un globo terráqueo, las diferencias existen, es más, me atrevería a decir que abundan. Sin embargo, eso no prohibe generalizar utilizando a esa gran mayoría que si responde a estos factores anteriormente nombrados.
Llegando al final del análisis al que acaba de ser sometida nuestra socarronería, observo lo útil que es, por un segundo, mirar desde el exterior cualquier faceta de nuestra identidad, eso que nos hace ser como somos. Al menos que sirva para saber los errores y, por tanto, ser capaces de cambiar esos aspectos que no nos gustan y desconocíamos. Recomiendo llevar a cabo algún estudio de este tipo a todo el mundo. Seriamente se puede transformar en una agradable forma de madurar, de cambiar, de mejorar. De hacer de nuestra cultura algo mejor, cogiendo lo bueno y tratando de arreglar lo malo. Y así, como ya he dicho antes, consiguiendo evolucionar.

Votos :D

Dado que por fin ha quedado todo claro sobre como se debe votar, aquí voy a dejar mis blogs preferidos.

Primero, como no, elijo el de Alba: "Do you dare?"

Su blog me entretetiene sin importar la longitud de sus entradas, ya puede hacerme reír a carcajadas, como puede ponerme el corazón en un puño o manipular mis sentimientos a su antojo. Me encanta su forma de escribir, esa que no te permite dejar de leer. Lo convierte en algo parecido a una adicción, transformándome en fumadora.

Por estas razones y por muchas más imposibles de enumerar, ella es una de mis seleccionadas. 

También tengo que añadir que me encanta su diseño. Ahora bien, el de mi otro blog nominado también me alucina, así que esto no es algo particular de "Do you dare?".


Mi segundo voto, y último, puesto que mis otros favoritos están practicamente igualados a puntos y sobrepasan la máxima de elecciones, es para Bea: "Coconut"


Como ya he nombrado antes, su fondo me parece fantástico. Pero esta no es la única causa que me ha llevado a estar escribiendo estas líneas sobre su blog.

Su forma de expresar sus sentimientos, la forma en que coloca todas y cada una de sus palabras, como si las midiese al milímetro, como si lo estudiase todo minuciósamente para conseguir la perfección, quedándose sorprendentemente cercana a ella. Me resulta emocionante leer sus entradas, ya que el completo de sus entradas son diferente entre sí, pero a la vez se complementan. Se sabe que es ella por el estilo, como se puede diferenciar a cualquier escritor, pero son sus pecualiaridades las que cosiguen que sea una habitual leyendo sus entradas.

Estos dos blogs y las dos bloggeras que están ante la pantalla escribiéndolos son mis seleccionados. Son las que pueden contar conmigo como asidua a sus blogs y saben que aquí tienen una lectora que observará, repasará e interpreterá cada palabra como si fuese propia cada vez que escriban. Escudriñaré todas sus entradas siempre, tratando de buscar lo inexistente, y puedo asegurar que, al menos de momento, disfrutaré haciéndolo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Televisión basura

basura.

 (Del lat. versūra, de verrĕre, barrer).

1. f. suciedad (cosa que ensucia).

2. f. Residuos desechados y otros desperdicios.

3. f. Lugar donde se tiran esos residuos y desperdicios.

4. f. Estiércol de las caballerías.

5. f. Cosa repugnante o despreciable.

6. f. coloq. U. en aposición para indicar que lo designado por el sustantivo al que se pospone es de muy baja calidad. Comida, contrato basura.




Cogiendo la definición número seis y colocando el sustantivo televisión antes, ya nos podemos imaginar cómo será este elemento. Partiendo de esa base, sin indicios que marquen una posible adicción, lo cierto es que no comprendo lo que causa en mi este tipo de programas.


Es cierto que tengo algunos límites, no veo los peores programas, tales como los rosas, los de cotilleo que llaman, aquellos en los que debaten sobre la vida de gente que no me interesa. ¡Ya me gustaría a mi ver a esos "periodistas" siendo perseguidos como ellos hacen!


Pero, por otra parte, si que me trago espacios como son "Mujeres, hombres y viceversa" "Gran hermano" "El juego de tu vida" o "Las joyas de la corona". Sé perfectamente diferenciar entre cualquier programa de calidad y los que no lo son. Reconozco que la gran mayoría de mi tiempo frente a la caja tonta lo ocupo con televisión basura, no obstante sigo viéndola.


Probablemente debería comenzar a preocuparme por si mis valores se transformasen en alguno de estos días, aunque dudo que eso ocurra pues lo que realmente me atrae de estos programas es la gran diversidad de especies que ocupan el mundo y, lo que es peor, las que están dispuestas a mostrarlo al país, aunque, como siempre, con algún beneficio por medio.


Es más que divertido oír hablar a estos personajillos, sobre todo en lo que a conjugar verbos se trata. El vocablo haber es el preferido: Yo haiga, tú haigas, él haiga... ¿De dónde se habrán sacado esa forma de conjugar este verbo? Pues es un error más que común en esta gente.


Supongo que esto lo único que hace es responderme a la pregunta de qué veo en este tipo de espacios. Simplemente morbo. La gente es tan morbosa, me incluyo, que encuentra la televisión basura una gran forma de alimentar su malsano lado, por lo que, cada vez que hay un programa de estos en antena, la audiencia sube como la espuma.


Por consecuente, las cadenas se aprovechan de ello y a cada día que pasa existen más espacios de este tipo o peores, porque cada vez son más porquería que el que precedía. Ahora bien, lo cierto es que cuanto más basura es un programa, más satura psicológicamente. Obviamente no por su alto nivel intelectual, no porque te hagan pensar, ni mucho menos. Sino porque cuanto peor sea el programa, peor será la gente, más gritos habrá y más se pisarán al hablar. Con lo que no te permitirán seguir la conversación por mucho que lo intentes, consiguiendo que cambies de canal. O eso sería lo lógico.


Por último, expongo el mayor dilema que me han planteado estos espacios ¿Qué toma esa gente para poder, día tras día, seguir gritando igual y no quedarse nunca afónica? Yo todos los inviernos sufro de afonía y la verdad es que me encantaría encontrar eso tan milagroso que toman ellos. Me ahorraría muchas molestías en esta época del año.


 

jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Malditas agujetas!

Sé que es atípico dedicarle toda una entrada a este horrible dolor, más que atípico siendo lógicos, pero éstas agujetas no parecen muy normales, la verdad.

Ayer fui, como hago habitualmente los lunes y lor miércoles junto con María, Bea, Alba e Irene, a aerobic. La clase comenzó flojita, ahora bien, esto no quería decir que fuese a terminar igual, para nada. Enseguida nos hicieron coger todo tipo de instrumentos que presumían de hacernos sufrir mucho, mucho.

Tonificación, íbamos a hacer tonificación. Tan solo la palabra me produce un enorme respeto. Tras colocarnos las pesas de pie en donde el mismo nombre alardea que deben colocarse, mi extremidad cayó como si de repente la fuerza de la gravedad fuese más grande que nunca, se me hacía casi imposible levantarlo, pero lo peor vendría después, ya que me tocaba no solo levantarlo sino aguantarlo en el aire durante varios segundos. Al menos eso nos cuentan, pero yo no sé si creerme lo de los segundos, a mi se me hicieron horas.

Uno. Dos. Tres. Cuatro. Al cinco ya no es que me tuviese que esforzar por subirlo, es que eso no se elevaría ni si mi vida dependíese de ello, era imposible y muy muy frustrante, sobre todo cuando ves a la instructora cada vez con más energía, eso ya te derrumba.

Parecía que todo iba a terminar y que la tortura a la que nos estaba sometiendo acabaría también cuando nos hizo dejar las pesas de pie en su sitio, pero nada más lejos de la realidad. Ahora nos tocaba hacer lo mismo sin las pesas. Imposible. Pero ¿Había alguien en esa clase que aún tuviese un mínimo de fuerzas? Si lo había no era yo, eso era obvio. Pero claro, como resulta que soy la más cabezota de ese lugar, voy y me digo "¡Pues esta la hago sin descansos!", no se me podía ocurrir otra cosa, no, tuvo que ser eso. Y como me lo había propuesto, tenía que hacerlo. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Un poquito mas... El martirio continuaría durante más tiempo y mis fuerzas fallaban, aún así no desistiría, yo hacía eso como que me llamaba Marta. Cuando lo hice y me quedé por fin a gusto, decidí que había cumplido y el resto de ejercicios los hice como de costumbre, con mis pequeños descansos.

La clase terminó con algunos estiramientos que relajaron todas las fibras de mi cuerpo, sabía que hoy me dolerían mis extremidades al completo, pero no sospechaba que el sufrimiento fuese a ser tan extremo. Bien, ayer me fui a la cama relajada sin indicios de ningún mal.

Está mañana, por el contrario, ha sonado el despertador, consiguiendo que abriese los ojos. Al girarme para apagarlo, he sentido como mi brazo se negaba a actuar como normalmente lo hace, aparte de no tener las fuerzas normales, he notado los pinchazos invadiéndome. Pero no presentía lo que iba a experimentar en el momento de poner los pies en el suelo. Ese fue el segundo en el que presagié un día lleno de dolor.

Lo cierto es que no me equivoqué, hoy es el día en el que más odio estar en el piso en el que estoy en el colegio, cosa a la que últimamente solo le veía ventajas, excepto los jueves. Primera hora: Inglés. Sube escaleras, además deprisa, porque aunque llegues en hora, no quieres llegar ni un minuto tarde. Segunda hora: Plástica. Baja los libros de inglés, coge plástica y vuelve a subir dos pisos otra vez. Tercera hora: Alemán. Vuelta a lo mismo, ve al primer piso, llévate los libros de alemán bajo el brazo y vuelve al punto de comienzo. Lo normal es que al ir a inglés coja tanto los libros de alemán como lo necesario para plástica y así no tener que volver a bajar, pero hoy parece ser que mi quimera particular con mis extremidades no me ha permitido pensar con claridad y se me ha olvidado completamente. Al menos hasta antes de clase de Alemán, a la que si he podido ir directamente desde el aula de Artística.

Al parecer mi sufrimiento no había sido el suficiente de momento y ha permanecido intacto durante todo el día, no puedo dar un solo paso sin sentir esa molestia en todas partes. Todo esto solo me deja una moraleja que os aconsejo seguir: Hacer deporte es malo, no lo hagáis, ni lo intentéis. Si aún así seguís practicándolo, allá vosotros.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Confianza

¿Te resulta fácil confiar en alguien? ¿Se te hace difícil contarle a la gente cercana a ti todos y cada uno de tus sentimientos?

La confianza se gana, eso está claro, como el respeto. Pero también es obvio que hay a personas a las que le cuesta más confiar en los demás que a otras, quizás por alguna antigua decepción, a lo mejor por miedo a que esa desilusión con alguien se produzca, aunque si lo piensas fríamente, ¿Realmente confias en alguien si temes que te defraude?

El confiar en alguien consiste en pensar que esa persona actuará como, según tus principios y según tus pensamientos, se debe actuar, ante cualquier comentario o ante cualquier acción. Pero esa confianza puede hundirse de repente, puede dejar de existir en un simple segundo, a pesar de tardar años en crearse.

Es algo enorme, aunque no se pueda tocar, ni ver, ni sentir. Es algo deseado, todo el mundo quiere poder confiar, todo el mundo quiere que crean en él, incluso los que no lo merecen. Es algo que puede sacarte una sonrisa, tanto si tu te fias de alguien como si se fían de ti.

Se convierte en algo reconfortante saber que tienes un amigo en algún lugar que te va a escuchar, que te va a hacer caso, que, al menos, te intentará ayudar y, si no lo consigue, se ha preocupado en tratar de hacerlo. Pero, más allá de eso, también consiste en saber que no va a usar esa información para nada malo, no va a utilizarla en tu contra.

Consiste en saber que esa gente a la que le has otorgado tu confianza va a estar dándote la mano en todos tus malos momentos, porque para lo bueno es más fácil estar con alguien, es fácil reír, pero se hace más difícil cuando lo que hay que hacer es cortar las lágrimas.

Sea como sea, la confianza sí se gana, pero dentro de unas barreras, no solo le cedes tu confianza a quién lo merece, sino a la persona con la que tienes feeling, la persona con la que compartes ideas, sentimientos. Supongo, o más bien estoy segura, que está altamente conectada con la amistad. Sin embargo, sé por experiencia propia (Que aunque no esté cercana sigue siendo válida) que hay amistades que sobreviven sin una confiaza plena, aunque no puedan considerarse eternas. Al igual que un fuego puede sobrevivir sin madera, pero poco a poco va muriendo.

Lo cierto es que es una de las cosas más grandes que el hombre puede tener en sus manos. La gente no sabe realmente lo que es, hay personas que juegan con ella, que no saben mantenerla ni respertarla. Hay individuos que utilizan su confianza en sus amigos para romper la fe que otros tienen en ellos. Y si esas personas se enteran, comienza un agotamiento emocional que, de converirse en algo continuado, acabará con su credulidad en ellos. Aunque hay gente a la que le cuesta mucho llegar a confiar en alguien y muy poco perder la confianza, por lo que esas personas que tengan su convicción deben sentirse orgullosos, pues suelen ser pocos. Yo, particularmente, me incluyo en ese pequeño grupo de semejantes a los que les cuesta confiar en la gente.

Simplemente creo que la sociedad debería de pensar en los demás, debería ser considerada. No creo que sea difícil. Pero, además y sobre todo, me parece algo completamente deshonesto el utilizar la confianza de otros y, por tanto, sus sentimientos, en su contra. Por fortuna, en la actualidad tengo muy claro en quién confiar y estoy segura que esa gente en la que creo no me va a fallar. Solo espero que dentro de poco todo el mundo pueda decir lo mismo.

martes, 23 de noviembre de 2010

Nostalgia

¿Recuerdas aquella época en la que todas tus preocupaciones se basaban en no salirte al colorear o en aprederte el abecedario?

¿Recuerdas ese momento en el que deseabas hacerte mayor y, por consecuente, hacer todas esas cosas que hacían ellos?

Yo sí, y cada vez lo añoro más. Añoro no tener más que dos sumas de deberes, añoro esas tardes sin problemas, sin exámenes que estudiar, esas tardes sin disgustos, porque si los había, se fundamentaban en que uno hacía trampas jugando al escondite o en que se habían copiado de ti al hacer algo. Echo de menos el reírme por cualquier tontería, ya que, aunque ahora intente siempre buscarle el lado positivo a las cosas, reírme todo lo que pueda, divertirme todo lo que pueda, es obvio que nada será como antes.

Echo de menos que la mayor heroicidad que se podía hacer era decir "por mi y por todos mis compañeros". Echo de menos que mis padres me diesen un euro de paga los sábados y yo me ilusionase porque para mi era una fortuna. Echo de menos esos juegos, esas tonterías, esa inocencia.

Extraño no enterarme de las maldades del mundo, extraño esa ingenuidad que te hacía feliz. Extraño esas antiguas creencias. Extraño el pensar que todo puede pasar, que todo es posible.

Recuerdo el disfrute de las pequeñas cosas, pues todo lo que se aprendía se convertía en algo maravilloso, algo nuevo completamente. Las sonrisas eran reales, la gente era perfecta y no había ningún inconveniente en tu vida, no había nada que te pudiesen impedir hacer lo que te propusieses.

Adoro rememorar la falta de vergüenza que caracteriza a esa edad, hacer tonterías y no pensar que nadie te juzga, saber que nadie te juzga ¿Por qué? Porque eres un niño. Me encanta ver esas películas de Disney que tanto me gustaban de pequeña y que tantos dolores de cabeza daban a mis padres. Esas que veía una y otra vez y me seguían encantando. Y que aún me encantan.

La emoción cuando se te caía un diente de leche, cuando te levantabas y descubrías un regalo bajo tu almohada. Cuando tu mayor deseo era vestirte de princesa y ponerte los tacones de tu madre. Cuando estos se te salían, te quedaban grandes, pero te daba igual. Tu te los ponías y te caías con ellos millones de veces, aun así no desistías. Esos momentos en lo que siempre que te pasase algo, cualquier tontería, con ir a contárselo a tu madre se arreglaba. Porque aunque me guste ser autosuficiente, a veces también me encantaría que todo se solucionase tan simplemente.

Nadie se callaba nada, no existía el rencor, no existía el odio. Esas palabras estaban tachadas en tu diccionario particular.

Porque cuando eres pequeño quieres ser más mayor, quieres tener posibilidades de hacer más cosas, quieres ser autosuficiente, esa inocencia, el no entender ciertas bromas, ciertos comentarios te frustra. Pero no sabes lo que te pierdes al querer crecer tan rápido. La vida del niño es fácil y sencilla. La del adulto es bonita, eso es innegable, pero hay matices que siempre añoras, cosas que extrañas y gente a la que echas de menos. Como siempre, no se puede tener todo.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Heidelberg ♥

Hace seis meses que puse el pie sobre uno de los lugares en los que más feliz he sido. Hace medio año que dejé mi huella en el suelo mojado de la Bismarckplatz, recorriéndola, conociéndola.

Todo comenzó un inolvidable cuatro de mayo. Llegué al aeropuerto de Barajas con los nervios a flor de piel y con algo moviéndoseme en el estómago, pero no tardé en comprobar que no era la única, todos nos encontrábamos en la misma situación. Se acercaba el momento de embarcar, así que, tras charlas y charlas interminables, la mayoría sobre como sería todo allí, como sería la familia, como estaría la gente que siete meses antes había conseguido hacernos disfrutar de Madrid como nunca, nos fuimos corriendo, aunque tampoco hiciera falta. Hicimos parada en el Mc´Donalds, disfrutamos de la comida que habíamos cogido en éste y, tras terminarla, nos metimos en el avión.

El vuelo se nos hizo algo más ameno, consiguiendo que nos olvidásemos de esos nervios traicioneros que nos perseguían como un detective sigue los pasos de un sospechoso, todo esto lo lograron unas pantallas, colocadas delante de nosotros, justo en el respaldo del asiento de enfrente. Solo unos televisores que en realidad no eran tales, pues no daban la posibilidad de ver canales de televisión, sino series, películas y  música ya grabadas. Sea como sea, nos permitimos ver desde un capítulo de "Los Simpsons" hasta otro de "Friends" pasando por tonterías varias que pusimos para que las carcajadas relajasen un poco nuestro gesto, desde luego no valdríamos para engañar a un polígrafo.

Nada más pisar ese nuevo suelo y entrar en ese desconocido aeropuerto, necesité leer los carteles para reaccionar y aceptar que ya no estaba en mi precioso y adorado Madrid, sino en Heidelberg, esa ciudad hermosa que nadie debe perderse. Parecía eterno el desplazamiento que debíamos hacer desde el aeropuerto hasta la estación en la que se produciría la reunión.

Tras algún que otro contratiempo, entramos en el tren, en el que la intranquilidad por el primer encuentro nos hizo tratar de evadirnos con algún juego de móvil y conversaciones totalmente diferentes a lo que en esos momentos nos mantenía inquietos, alguna que otra foto y alguna que otra risa nerviosa harán ese momento imborrable, pero las estaciones pasaban y las falsas alarmas sobre si llegaba la última cada vez eran más abundantes, aunque no podían ser eternas, por lo que un poco más tarde dejó de ser una suposición y se convirtió en una realidad. Habíamos llegado, por fin. Salimos lo más rápido que pudimos del tren y cada uno buscó a sus respectivos intercambios. Después de ese primer encuentro, del primer contacto con las familias y de los abrazos y besos entre nosotros, cada uno se fue a sus respectivas casas, pues necesitábamos descansar tras ese largo viaje.

La primera mañana comenzó con ilusión y cansancio, debido al madrugón que tuvimos que darnos. De todas formas se convirtió en un día tranquilo, con una visita al enorme colegio y bromas mientras que algunos jugaban al fútbol. Posteriormente fuimos al centro de la ciudad y, en éste, de compras. No fueron tanto las compras sino las compañías y las situaciones que vivimos las que consiguieron que eso fuese inolvidable.

Los días pasaron entre visitas al centro, juegos y casualidades. No queríamos que llegase el final, pero algún día debía hacerlo, al menos aparentemente. El día de la vuelta llegamos al colegio con la noticia de que nuestro vuelo se había cancelado, la mayoría no teníamos esperanzas de que, aún así, nos fuesemos a quedar, había miles de soluciones al asunto, por lo menos visto desde la mirada pesimista que nosotros tratábamos de tener para no llevarnos desilusiones, por lo que nos despedimos como si fuese la última vez que los íbamos a ver hasta dentro de mucho tiempo.

Después de esperar en el colegio, hablando, bromeando, cobrando esperanzas de quedarnos hasta conseguir otro avión. Pero las esperanzas volvieron a caer como cae una pluma por la fuerza de la gravedad cuando nos dijeron que debíamos emprender otro viaje con destino al aeropuerto. Olvidándonos de nuestros planes de ir a Frankfurt. Así que allí nos plantamos, tras un largo desplazamiento en tren, dimos vueltas por el aeropuerto y comprobamos que el vuelo estaba definitivamente cancelado por la nube de polvo desprendida del famoso volcán islandés. Por esa causa no nos quedó más salida que esperar a que nos diesen información, o más bien a nuestros profesores, ya que nosotros nos sentamos y comenzamos a hablar, a desear quedarnos más que nunca, a hacer tonterías como rezar aunque no se sea creyente y el que no lo hizo, por muy raro que suene, acabó mal, porque unos segundos después nos anunciaron que había un vuelo, que ya habían sacado billetes para más de la mitad y no tardaron en nombrarles. Castellanos, Jorge. Ruiz, Lidia. Álvarez, Adrián. Poco a poco los billetes se iban terminando, pero hasta que no se repartiese el último, las esperanzas seguían en un uno porciento. Y llegó la última. Escudero, Eva. Respiramos tranquilos los que habíamos tenido la suerte y reímos para acabar con nuestros nervios.

Nos permitieron dar una vuelta por el aeropuerto y pasear por sus tiendas, mientras buscábamos un buen sitio para dormir esa noche si nos quedásemos allí. Pero no fue necesario, nada más volver al punto de encuentro nos avisaron de que volveríamos a Heidelberg y que nos quedaríamos allí tres días más. Esto nos permitió disfrutar más aún del viaje, descubrir más aun la Hauptstrasse y reír más. Convirtiéndolo en un viaje irrepetible, por mucho que volvamos, nada podría ser igual. Se transformó en el viaje perfecto y lo seguirá siendo por mucho tiempo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Navidad

Sabes que es Navidad, o que esta está cerca, cuando en la televisión te llenan de anuncios de juguetes para niños que ocuparán hojas y hojas en las listas que cientos de éstos enviarán ilusionados a los Reyes Magos.

Sabes que es Navidad cuando llegas a un centro comercial y los adornos te emocionan como si tuvieses seis años, pero te da igual porque tu eres feliz.

Sabes que es Navidad cuando la publicidad de lotería llega a la pantalla de plasma de tu salón, incitándote a comprarla y mandándote suerte, diciéndote que todo puede ser posible en esos momentos.

Si me hiciesen elegir una época del año, no dudaría ni un solo segundo en escoger el invierno, incluso con el frío que consigue dejarte sin sensibilidad en todas y cada una de las parte de tu cuerpo, incluso con la dificultad de levantarse cada mañana a las 8 en punto para ir a clase, cosa que en verano me ahorro. Pero, por muy extraño que suene, yo soy feliz en Navidad más que en ninguna otra época del año. Consigue hacerme disfrutar de cada segundo como si fuese único, logra que vuelva a ser una niña pequeña, sin preocupaciones mayores que realizar correctamente una suma o no encontrar mi juguete favorito.

Por eso, cuando veo que cada vez comienza antes, no puedo evitar que una sonrisa aparezca en mis labios. Cierto es que todo se termina conviertiendo en algo completamente comercial, pero es que a mi no me importa, porque, sea como sea, mi corazón se acelera al pensar en Nochebuena, mariposas invaden mi estómago en Nochevieja y el día de Reyes ambas sensaciones se unen.

Cuando ves a padres con carros de la compra llenos y llenos de juguetes de todos los tipos y de todos los colores y niños inocentes a sus lados, corriendo entre ellos y preguntando a sus progenitores por qué compran tanto esas personas, cuando ves a los padres saliendo del paso, contestando cosas que ni siquiera ellos se creen, pero que a sus hijos les valen por su ingenuidad. Y, lo admito sin pudor, yo estuve en su lugar, yo pregunté que ocurría para que las tiendas fuesen arrasadas días antes de que el árbol se llenase de regalos, yo me creí lo que me contaron y fui feliz tras ello.

Pero ahora, sin esa convicción de que la magia existe, sigo vibrando con la del resto de críos del mundo. Sigo disfrutando montando el árbol de Navidad y adornándolo, aún me enamora esa imagen del árbol rodeado de regalos perfectamente envueltos, con el típico lazo que todas las películas familiares muestran, sigo deseando que llegue el día en el que, según dicen, todos los deseos se cumplen.

Podeis llamarme cría, podéis llamarme inocente, pero yo os contestaré que, sea como sea, yo disfruto la Navidad como nadie lo hace y, también os diré, que para mi y aunque sea solo en mi imaginación, la magia si que existe.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Mr. Curiosity

Hey mr. curiosity,
is it true what they've been saying about you?
are you killing me?
you took care of the cat already
and for those who think it's heavy
is it the truth or is it only gossi
p?


El otro día me encontraba sola en mi casa, sin nada que hacer ni nada que me entretuviera. Llegué, de alguna manera desconocida, hasta esta maravillosa canción de la que, al principio, solo os pongo el comienzo.

¿Nunca habeis sentido la extraña necesidad de escuchar una canción contínuamente? Exactamente eso me ha sucedido a mi con esta, se me ha grabado en la memoria y no soy capaz de olvidarla, su letra, su música y, por supuesto, lo que me transmite, lo que me recuerda. A pesar de que lo que trata de expresar no es alegre, a mi me otorga un estado de relajación y una rara felicidad, que no llega a serlo del todo, pero que se le acerca lo suficiente como para engañar a los sentidos.

call it mystery or anything
just as long as you'd call me
i sent the message on did you get it when i left it?
see this catastrophic event

it wasn't meant to mean no harm
but to think there's nothing wrong is a problem



Es una delicia poder escuchar una canción, aunque sea de fondo, y poder sentir tanto con algo tan simple. Una sensación parecida a comer una golosina para un amante del azúcar o probar una onza de chocolate para un apasionado del cacao. No puede existir mejor entretenimiento para los momentos muertos que ponerte unos cascos y abrir el reproductor con tu melodía favorita.

Pero no solo podría sacar cosas buenas de la melodía, también adoro la letra, a pesar de que no dice gran cosa, de que cuesta entenderla, comprender sus juegos, sus intenciones. Una vez lo haces, todo sale solo, ahora bien, si no consigues captarlo, simplemente déjate llevar y piensa lo que más te plazca. Será igual de satisfactorio.


i'm looking for love this time
sounding hopeful but it's making me cry
love is a mystery
mr. curious...

come back to me


Probablemente, dentro de unas semanas, cuando un sinfín de sucesos ocurran a mi alrededor, como un leve zumbido suena en tu oído aunque no te des cuenta, mi mentalidad cambie, aunque sea lo mínimo, y mi percepción de las cosas, incluida esta canción, no sea la misma. A lo mejor deja de gustarme, a lo mejor simplemente dejo de encontrarle tanto sentido como en la actualidad o también puede ocurrir que, al recordar los momentos en los que anteriormente la escuché, la sensación no cambie.


mr. waiting, ever patient can't you see
that i'm the same the way you left me
in a hurry to spell check me
and i'm underlined already in envy green
and pencil red
and i've forgotten what you said


La primera nota, la primera tecla de piano, te engatusa, no permitiéndote dejar de eschucharla. Cualquier ruido que pueda molestar en ese segundo se convertiría en una pesada mosca rondando delante de tus ojos, resonando en tus oídos su silbido, como si quisiese hundir ese momento.


will you stop working for the dead and return
mr. curious well i need some inspiration
it's my birthday and i cannot find no cause for celebration
the scenario is grave but i'll be braver when you save me
from the situation laden with hearsay


La verdad es que todo el mundo debería tratar de percibir todo esto mientras practica lo que más le guste hacer. Ya sea sentado en el sillón de su casa, siendo una persona tranquila o descargando adrenalina en cualquier deporte, si prefieres estar en movimiento. Yo me decanto por lo primero, no cambiaría una tarde relajada en casa, haciendo lo que me apetezca, por nada del mundo, aunque de vez en cuando también me apetezca salir y divertirme, prima en mi la tranquilidad y el disfrute de las pequeñas cosas, como un café no podría existir si no se conociese la semilla del cafeto o como Julieta no tendría ningún sentido sin Romeo, yo necesito mi dosis de tranquilidad y ¿Por qué no decirlo? pereza, para ser yo.

i'm looking for love this time
sounding hopeful but it's making me cry
trying not to ask why
this love is a mystery
mr. curiosity be mr. please
do come and find me


Seguramente parezca exagerado todo esto, indudablemente me he puesto empalagosa y pedante en esta entrada. Pero es inexpugnable que a todo el mundo le ha ocurrido alguna vez con una determinada canción lo mismo, y si no es con una canción, será con una película, un baile, una actividad, un lugar o incluso una persona. Y si, aun así, seguís defendiendo que no os ha ocurrido, realmente os recomiendo que trateis de sentirlo alguna vez, porque merece la pena.

love is blinding when the timing's never right
oh who am i to beg for difference
finding love in just an instant
well i don't mind
at least i've tried
well i tried, i tried...













sábado, 6 de noviembre de 2010

Los ojos de Julia

"Los ojos de Julia" trata sobre una mujer con una enfermedad degenerativa ocular, Julia, que va a visitar a su hermana gemela Sara, que sufre su mismo mal, tras tener el presentimiento de que algo malo le ha sucedido. Cuando llegan a la casa de ésta, se la encuentran ahorcada en su sótano. Todo parece indicar que se trata de un suicidio debido a que no pudo superar su ceguera, pero Julia está convencida de que ha sido un asesinato, por eso decide investigar sobre la muerte de su hermana. A partir de éste momento, se adentra en una zona oscura y llena de misterios en la que su vida corre peligro a cada segundo.

Ayer por la tarde fui con Bea a verla al cine. Como siempre, llegamos justas, así que corrimos hasta la sala que nos correspondía como si no existiese un mañana y, cuando entramos en esta, respiramos al ver que la película aun no había comenzado, pero solo unos segundos después ésta empezaba y Bea y yo nos preparábamos como siempre lo hacemos con las películas de miedo, mi chaqueta delante y agarradas a la otra.

El primer fotograma daba muchas esperanzas sobre su trama, entretenida y, como todas las películas de este género, llena de sobresaltos que te hacen saltar de la butaca. Todo dejaba ver que no defraudaría a los amantes del miedo. Pues bien, según avanzaba la trama, el terror se disolvia como azucarillo en una taza de café y éste se convertía en angustía, cuando algo debía sorprender, se volvía previsible. No era difícil atar cabos y averiguar cual sería el siguiente paso que daría la película.

Sobre la mitad del  filme, las ganas de que acabase y la sensación de que era interminable aumentaban. Cuando parecía que todo iba a concluir, la trama daba otra vuelta de tuerca y la luz al final del tunel volvía a oscurecerse y alejarse. Pero, aunque parezca mentira, las ganas de ver la palabra "Fin" en pantalla, no aumentaban por aburrimiento, sino porque, si mis nervios crecían un ápice más, seguramente me habría dado un colapso allí mismo. No es una de esas películas de terror que te llenan la vista de escenas asquerosas que no puedes quitarte de la cabeza en varios días, de todas formas no puedo obviar que alguna de estas hay, al igual que había en "El orfanato", probablemente debido a que ambas comparten director y productores.

Esta cinta utiliza el terror psicólogico, pero el más básico del género, tanto que ni yo, miedosa por naturaleza, podría denominarlo terror. Te deja, mientras dura la película, un nudo en el estómago y unas ganas de gritar 
que no desaparecen hasta que la última escena da paso a los títulos de crédito.

Cuando éstos llegan y sales de la sala del cine, los efectos de la película duran unos segundos, pero no te es difícil centrarte en otra cosa y olvidar las sensaciones que, momentáneamente, te invaden el cuerpo. En conjunto, esto la convierte en una buena película que sirve para mantenerte en un estado de nervios casi contínuo mientras dura el largomentraje, pero que no persiste cuando éste termina. Recomendable, aunque tampoco en exceso.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Rhythm is it

"Rhythm is it" es un documental que vimos en clase de música y muestra, mediante algunos jóvenes con problemas, como la música y el baile puede hacernos confiar en nosotros mismos y subir nuestra autoestima.

Estos adolescentes tienen muchos y dificilmente solucionables problemas como estar en una ciudad nueva, un país nuevo, sin entender el idioma y en la más completa soledad o como tener que testificar en un juicio en contra de tu madre porque esta no te hace caso.

Con todos estos problemas, necesitan algo que les haga sentir vivos y sentir importantes, aunque sea por un simple y breve segundo, y eso es el baile.

Final y exitosamente, representaron "La Consagración de la Primavera" de Igor Stravinsky frente a cientos de espectadores que, al terminar la actuación, aplaudieron.

Tras todas las horas ensayando, todo su sudor, toda su persistencia, finalmente consiguieron su ovación. Lo que necesitaban para sentir que podían hacer las cosas bien, una ovación.

Este documental consigue hacerte reflexionar sobre tu vida, consiguiendo que tus problemas pasen a un segundo plano y te metas en los de esa gente. Apoyándolos y sintiendo la necesidad de ayudarlos aunque te sea imposible. Por eso, a la llegada de las últimas escenas, cuando ves la evolución, los ves crecer como personas y sentirse mejor con ellos mismos, la inevitable sonrisa se posa en tus labios.

Gracias a ésto te das cuenta de lo leves que son tus preocupaciones y problemas y piensas que, si estos ya te rebosan, si debieses enfrentarte a los suyos no sabrías continuar como ellos lo hacen. Aunque, probablemente, una vez que los tienes delante y al no quedarte más que hacerles frente, todo el mundo pueda, con mayor o menor efectividad dependiendo de la personalidad, obviamente, de maneras mas o menos acertadas, pero todos tratariamos de seguir adelante.

lunes, 25 de octubre de 2010

Por fin, hoy era "El día"

Hoy todo comenzó como un día normal, o al menos eso debía hacer creer al resto de la gente, ya que no podían darse cuenta de que hoy era el día. Hoy, por fin, vería a Laura después de tres meses en los que lo poco que la había visto había sido por web cam.

Todo comenzó hace poco más de dos años, llegué un día a clase, pensando que sería todo igual de rutinario como siempre. Me confundí. Nada más llegar a clase, se me acercaron para informarme de que había chica nueva, me animó bastante pensar que, por lo menos, rompería un poco la rutina diaria, lo que no sabía era que esa chica tan menuda se fuese a convertir en alguien tan importante para mi.

Llegaba tarde, así que no me dio tiempo a verla y bajé al gimnasio corriendo sin saber quién era aún. Curiosamente, se puso a mi lado en Educación Física, eso me permitió, por lo menos, mirarla. Tras eso, Bea, María y yo tratamos de hablar con ella, diciéndole nuestros nombres, pero ella, como recordamos riendo muchas veces, no hizo más que un gesto de indiferencia. Desistimos y no volvimos a escuchar su voz hasta la clase de Inglés, en la que tuvo que presentarse, y lo hizo con una de sus frases más famosas y que más recordamos, pero que no me permite escribir aquí.

Poco a poco fue socializándose y hablando con más gente, pero no llegué a conocerla bien hasta que no se puso delante de mi en clase. Día a día fuimos hablando más y más y, tan solo unas semanas después, se convirtió en una amiga más, pero no sabía que aún le quedaban más peldaños que subir.

El resto del año siguió igual, cada vez más unidas aunque ni siquiera nos diésemos cuenta. Y, a la llegada del verano, nos seguimos viendo, yendo, junto con Jorge, al cine y a Gran Vía, convertida actualmente en uno de nuestros destinos habituales. Al comienzo del nuevo año escolar, se colocó a mi lado, consiguiendo que los descansos se transformasen en charlas sobre cualquier cosa, lo que necesitásemos en ese momento. Uniéndonos aún más y dándonos cuenta de que teníamos más cosas en común de las que pensábamos y estábamos de acuerdo en la mayoría de nuestros pensamientos. Sin enterarme esa personita se cogía un gran hueco en mi corazón. Así que, cuando, a principios de año, me dijo que se iba, definitivamente, a Francia, solo pude disfrutar de ella hasta que se fuese. Durante el curso y en verano, cuando le regalamos una tarjeta con nuestras fotos con ella y le compramos una corbata que llevaba meses diciendo que quería.
Nuestro último día decidimos ir a nuestra Gran Vía, a la que llamo nuestra porque es como si fuese ya parte de nosotros.

Durante estos tres meses no dejamos de hablar, ya fuese por tuenti o por skype, consiguiendo verla alguna vez, y deseando que fuese Octubre, ya que aún no sabía que día vendría porque ella quería que fuese una sorpresa. Pero no hay sorpresa que se pueda guardar cuando las ganas de verla aumentaban diariamente, cuanto más se la echaba de menos. Así que Ángel y yo nos pusimos manos a la obra, y, todo hay que decirlo, como investigadores no tenemos precio, con los datos que Laura nos iba dando, descubrimos que la veríamos el 25 de Octubre, dudaba si prefería saberlo o que fuese sorpresa según se acercaba el día y los nervios aumentaban, según la gente te preguntaba y debías guardar el secreto aunque deseases gritarlo a los cuatro vientos. El viernes pasado ya había sospechas de todo el mundo, rumores que se debían acallar pero disimulando a la vez, tarea difícil con gente tan cabezota como son el resto de nuestros amigos comunes.

Pero lo peor ha llegado hoy, hoy debía fingir que era un día normal, que los nervios por verla en persona y poder abrazarla no me invadían y también tenía que evitar todas las indirectas que Ángel me lanzaba, fingiendo, o que no sabía de que hablaba, o que era otro tema, misión difícil, por no decir imposible.

Así que a la llegada del final de la clase de Latín, última del día, he decidido desistir, no ocultar más mis nervios, aunque tampoco descubriría el por qué de estos. Por eso he decidido coger a Bea de la mano y tirar de ella hasta clase para recogerlo todo lo más rápido posible, tras eso he bajado y he corrido hasta Ángel, que había hablado con ella el día anterior y sabía perfectamente donde debíamos esperarla. Cual fue nuestra sorpresa al no encontrarla, tras unas llamadas y algún que otro chivatazo , descubrimos que estaba arriba. Así que corrí hasta dentro, pero no necesite más que llegar a las escaleras cuando la vi corriendo con un sonrisa hacia mí. Por fin, después de meses esperando, pude abrazarla y verla lejos de la fría pero recurrente cámara del ordenador.

Y es que no hacen falta años para conocer a una persona completamente, solo hace falta querer hacerlo. Ella me ha demostrado eso, solo con unos simples meses y poco a poco, puede que la chica menos esperada se convierta en una de tus mejores amigas, por no decir la mejor. Tampoco hacen falta años de amistad para que la confianza sea completa y plena, porque ella ya se ha ganado la mía con unos simples meses. Porque no sé que sería de mi si no la hubiese conocido y, porque, cuando se vuelva a ir, la echaré tanto o más de menos de lo que ya lo hacía, pero ahora me toca disfrutar de esta semana con ella al cien por cien y es lo que voy a hacer.


jueves, 21 de octubre de 2010

Platero, yo y el medio ambiente

Esperé todo lo tranquilo que pude a que el vigilante nos permitiese entrar, era la primera vez que iba a ese lugar lleno de hermosas flores y grandes arbustos, así que no sabía si permitirían entrar a Platero, por se burro.

- ¿Hay algún problema?- Pregunté algo irritado por la espera a la que nos estaba sometiendo ese hombre de azul.

-No, ningún problema, señor. Pasen- Contestó él con su animoso acento andaluz. Después sonrió y nos despejó la entrada de esa improvisada puerta que formaba la maleza del colorido Vergel.

Nada más entrar, mi boca se abrió y no pude dejar de observar lo que me rodeaba. El cielo azul celeste estaba más despejado que nunca, esto hacia más y más increíble el resto del parque. Miré a mi alrededor y me pregunté como no había descubierto antes ese lugar lleno de distintos tipos de plantas y árboles, algunos no sabía ni que existiesen.


-¿Has visto todo esto, Platero? ¿Cómo hemos podido tardar tanto tiempo en venir aquí?- Miro al animal que me mira algo alucinado y sin saber muy bien que estoy haciendo, ni diciendo. Su pelaje marrón claro parece incluso más hermoso ahora, rodeados de esa preciosa naturaleza.

Miro a mi alrededor y veo todo tipo de flores: Orquídeas blancas, rojas, naranjas... ¡Hasta marrones! También había rosas y claveles, pero no faltaban las plantas exóticas, tales como el bambú, colocado en un extremo, dándole también un toque oriental al parque.

El lago, de un agua cristalina que permitía ver las piedras que en su fondo se encontraban, producía un relajante sonido gracias a la brisa, que creaba un leve oleaje. Los peces que vivían en este, se movían despacio, increíblemente influidos por las sensaciones que ese lugar contagia a cada ser vivo que se encuentre dentro de él.

Miro al frente y veo a un jóven tirando un papel al verde césped, provocando mi conmoción.

-¡Perdón! ¡Perdón!- trato de llamar la atención de ese chico de ojos azules y pelo negro intenso. Consigo que se gire y me mire, entonces frunzo el ceño y me acerco a él algo más, con Platero a mi lado- ¿A ti te parece normal lo que acabas de hacer?- Él me observa y su cara no cambia el gesto ni un ápice, como si no comprendiese lo que digo o no supiese a que me refiero- ¡El papel que acabas de tirar!- Grito exasperado, sin llegar a entender cómo no sabía de que hablaba.

-¡Ah!- Se da cuenta, por fin y pongo los ojos en blanco, entonces miro al que siempre me acompaña, a mi lado. Parece que hasta él está molesto con ese gesto, sus ojos verdes se centran en lo azules del chico jóven, lucha crómatica que termina cuando vuelve a hablarme a mi- ¿Qué mas da, tronco?- Contesta con un tono extraño que no había oído antes, por supuesto, las palabras raras invadían su vocabularío, a pesar de solo haberle oído hablar durante unos segundos.

-Este papel- Lo cojo del suelo y se lo muestro- Puede destruir todas las hermosas planta y flores que te rodean y matar a los pececillos que nadan en aquel lago cristalino. No cuesta nada acercarse a aquel contenedor y tirarlo en su interior- Llevo yo el papel hasta el otro lado, con mi amigo Platero siguiéndome, y lo echo allí.

-Pero que raro que hablas, macho- Contesta el chico con ese acento raro que ya había percibido anteriormente- Bueno, si te quedas así más tranquilo- Me mira de arriba abajo, al igual que a Platero, y se aleja entre la maleza, pero antes le oigo articular una frase- ¡Qué gente más rara que hay en este lugar, macho!

-Platero, ya hay alguien más en el mundo concienciado con el medio ambiente gracias a nosotros ¿No te sientes orgulloso?- Miro a Platero, que me devuelve esa mirada sin saber que estoy diciendo, como siempre. Suspiro- Venga, vámonos, tenemos muchos sitios más que visitar y, aunque parezca mentira, seguro que también serán tan preciosos como este- Salimos del parque y sonreímos al vigilante, que nos hace un gesto con la cabeza antes de desaperecer en el horizonte.

sábado, 16 de octubre de 2010

Buried (Enterrado)

Sé que este blog se está volviendo actualmente en algo muy monotemático, pero prometo que no siempre será así. También sé que esta película ya ha sido utilizada como entrada muchas veces, lo que pasa es que merece la pena escribir una entrada sobre ella.

Ayer quedé con Bea para ir a ver Buried al cine del Plenilunio, al principio pensamos en ir al Carrefour, pero no había película a la hora que nosotras queríamos, así que nos plantamos donde hiciera falta para verla, ya que todo el mundo la pone tan bien que queríamos verla fuese como fuese.

Buried (Enterrado) habla de la historia de Paul Conroy, un contratista que está en Irak trabajando cuando, tras una emboscada, recibe un golpe en la cabeza y se desmaya. Despierta encerrado en una caja de madera con tan solo un móvil con escasa batería y cobertura, un mechero y los objetos que su secuestrador le ha dejado allí. Solo tiene 90 minutos de oxígeno y todo se convierte en una carrera contrarreloj para salir de allí. La película se desarrolla en un mismo escenario (la caja) y con un único actor (Ryan Reynolds). Creando una sensación de angustia que no desaparece en ningún momento durante los 90 minutos.

Llegamos al centro comercial a falta de media hora para que empezase, así que fuimos directas a las taquillas para comprar las entradas, tras eso dimos vueltas por el Plenilunio, visitando tiendas, hasta que llegó la hora y entramos en el cine.

La película comenzó y, desde ese momento hasta el final, no pudimos apartar los ojos de la pantalla, odiando a todos y cada uno de los interlocutores que el protagonista tenía mediante vía telefónica y encerrándonos con él dentro de esa caja. El director consigue meterte junto a él dentro de ésta, manteniéndote pegado en la silla de principio a fin.

El cine estaba practicamente vacío, pero, a pesar de eso, todas y cada una de las personas que había en la sala vivimos la película con la misma intensidad. Según se iba acercando el final el nerviosismo crecía y la angustia no desaparecía. A la llegada de los créditos nadie era capaz de levantarse de la silla, cada uno reaccionando a su manera, yo, por mi parte, me puse a reírme de los nervios, risa floja que la llaman, Bea, sentada a mi derecha, solo repetía una y otra vez: No me lo puedo creer, otros no podían ni articular palabra. Si ahora mismo me preguntasen qué tal está, solamente me saldría una cosa de la boca: Alucinante. Una película más que recomendable y que nadie puede perderse.



miércoles, 13 de octubre de 2010

Harry Potter y el misterio del príncipe

Ayer me encontraba aburrida en mi casa haciendo "zapping" por la TDT, pensando que es imposible que con tantos canales no haya absolutamente nada que ver, cuando encontré la única de las películas de Harry Potter que aún no había visto: El misterio del príncipe.

Como no había nada en la televisión interesante y hacía tiempo que quería verla la dejé, porque pensé que si tenia idea de ver la siguiente, que se estrenará en escasos meses, titulada "Las reliquias de la muerte" debería ver esta. Craso error. La película comienza ya dando a entender que no tendrá nada que ver con las demás, ya que convienten una historia que, supuestamente, debe tratar principalmente el tema de la magia y todo lo que esta conlleva, en otra de amores y desamores entre los protagonistas, dejando en segundo plano lo que podría denominarse "Tema importante" de la película, aunque, realmente, no hay nada importante en ésta excepto la escena final, a la que no me atrevo a llamar cúlmen porque toda la película se mantiene en horizontal en lo que a trama se refiere.

Desde mi punto de vista, esto no es más que una simple transición entre la última: "La orden del Fénix" y la siguiente: "Las reliquias de la muerte". No se trata de una película a la que se pueda denominar de tedio, no es de esas películas con las que se te cierran los ojos o con las que necesitas cambiar de canal o apagar la televisión. No. Esta entretiene, aunque a veces llegas a evadirte de la película con cualquier otra cosa sin problemas, tampoco es de esas con las que nadie se te puede acercar, ni mucho menos hablarte, porque enseguida pierdes el hilo por palabra que no escuches, de hecho, yo me fui varias veces a la cocina, ya fuera para llevar cosas que picar o para beber algo, y al volver no necesitaba ni preguntar que había ocurrido hasta ese momento. Es de esas que, simplemente, se podría considerar una más, también tiene sus momentos "estelares", que tampoco serían tan estelares en otras películas, pero para esta lo son.

Al mantener la trama de una forma tan plana y dejando en segundo plano algo a lo que deberían dar más importancia, a la llegada de la escena final no sabes exactamente que personaje es bueno, cual es malo, que es verdad, que es mentira, ni la causa de algunas cosas que no diré para no hacer spoilers, aunque estoy segura que la gran mayoría de la gente ya la habrá visto. Esta mezcla de elementos causan una sensación final de lo que popularmente se llama "Ni frío ni calor". No es una mala película, pero no se la recomiendo a la gente que espera acción a cada segundo, porque esto es todo lo contrario. Tampoco es necesaria, aviso, para ver la siguiente, pero si no tienes nada que ver o te gustan las historias amorosas entre Hermione, Ron, Harry y Ginny (La hermana de Ron, que era un personaje secundario hasta ahora). Esta es tu película.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Un día no tan malo

El viernes pasado comenzó como un día más, un día rutinario como habían comenzado a ser los días algunas semana atrás. Me levanté cansada y enseguida recordé que esa tarde debía hacer un trabajo "Puff, ¡Planazo!" pensé. Sobre todo para un viernes, en los que normalmente me gusta relajarme en mi casa o, si alguien consigue convencerme (tarea complicada como solo los que lo han intentado saben) salir con alguien para alejarme de las clases y olvidarme un poco de todo lo que las rodea. Pero no, esa tarde tocaba seguir trabajando.
Llegué a clase y Bea y yo acordamos la hora para esa tarde. En su casa a las cinco de la tarde. Todo perfecto, dentro de lo que cabe.

A las dos de la tarde llegaba a mi casa y tiraba la mochila en mi habitación ¡Menudo dolor de cabeza! "¡Vaya, no parece que este sea mi mejor día!" Me preparo una aspirina para después de comer y decido, simplemente, desconectar. Así que voy al salón y me siento en el sofá sujetándome la cabeza con la mano y cerrando los ojos, aunque sin intención de dormirme, ya que no soporto las siestas ni la sensación que dejan al despertarse.

A las cinco de la tarde me encontraba llamando al telefonillo de la casa de Bea, desde la cual fuimos a una tienda, ya que debía comprar una cosa y, si no lo hacía ya, corría el riesgo de encontrar la tienda cerrada a la vuelta. En el camino hablábamos de todo tipo de cosas, no podría decir un tema porque la capacidad que teníamos para cambiarlo sin ni siquiera terminar el anterior dejaría alucinado al propio Íker Jiménez. Esto nos hizo ir riendo como unas tontas durante todo el camino hacia mi casa, ganándonos alguna mirada extrañada de la gente que por allí caminaba.

Llegamos a mi casa y comenzamos con el trabajo, aunque antes no pudimos evitar alguna risa más ni tampoco hablar de cuando quedar para ver Buried, puesto que todo el mundo la pone tan bien que no hay más opciones que verla.

El trabajo se hizo largo, bueno no, no se hizo largo, es que era largo. Entre la letra predeterminada, que obviamente no era la que nosotras queríamos, las fotos que había que minimizar, las noticias que había que volver a redactar... Y todo eso cada vez que queríamos hacer una sola noticia. Así que terminamos a las tantas y ni siquiera se puede decir que lo terminamos, dado que tuvimos que quedar el domingo otra vez para acabarlo. Pero aunque parezca extraño, creo que, en general, fue un buen día, a pesar del cansancio, del dolor de cabeza, del trabajo... Sí, fue un muy buen día, dentro de lo que podía serlo, claro está. Pero un momento de risas mejora hasta el peor de los días, te hace olvidarte de todo y los problemas desaparecen aunque sea por un segundo y, desde luego y sin duda, merece la pena.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El niño con el pijama de rayas

Hoy estaba frente a mi ordenador, reflexionando sobre un posible tema para esta entrada, que me había propuesto escribir hoy sin falta, porque luego se acumula y terminas agobiado un domingo, sin ideas en la cabeza, y las pocas que puedas tener, se te esfuman por los nervios y la presión de que debe ocurrírsete algo en ese preciso momento o te arriesgas a una mala nota en la asignatura correspondiente. Así que, como paso de agobios (Y menos con algo que me gusta hacer) lo hago un miércoles con margen para editar la entrada hasta la semana que viene. Pero tenía un problema, el tema. No sabía de que escribir. Por eso decidí darme un tiempo, relax hasta que en mi cabeza se encendiese la bombilla y me hiciera meterme en el blog para empezar a escribir como una loca. Así que cerré el ordenador y encendí la televisión (Ya, ya sé que a simple vista el día no parece haber sido muy productivo, pero he hecho más cosas aparte de eso)
Y, aunque parezca extraño, nada más encenderla y gracias a un anuncio, esa bombillita tan buscada, se apareció en mi mente. Un simple anuncio de una película: "El niño con el pijama de rayas"

"El niño con el pijama de rayas" es un drama que muestra, desde la mirada inocente de un niño, las barbaridades que se llevaban a cabo en el tan conocido holocausto nazi. Gracias al simple hecho de que lo cuenta un niño, se trata de un punto de vista del tema que nadie, o casi nadie, había dado antes.

Una muy buena película anunciada en un canal desconocido para algunos (No por no saber cual es, sino por no verlo nunca) y de los mejores en la televisión española para otros, dado que ésta está ahora mismo llena de basura. Aunque aquí una servidora lo ve como un canal más, pero un canal que sintonizaré este sábado a las 22:00, ya que no pienso perderme esta gran película.

Por eso, os animo a poner este sábado a las 22:00 en vuestras televisiones Antena 3. Y espero que tenga mucha audiencia, porque la verdad que la película lo merece. Aunque, lamentablemente, compitiendo con un programa como "La Noria" que, a pesar de ser absolutamente infumable, parece ser que le gusta a gran parte de España (cosa que no logro llegar a comprender) la audiencia sera la justa y necesaria y pasará desapercibida por la parrilla televisiva. Pero yo, desde luego, prefiero ver esta película a un programa en el que grita hasta el que pone el cartelito de los aplausos y desde el minuto uno necesitas ir a la farmacia de guardia a por unos tapones.

Y para tratar de convenceros del todo, os pongo el trailer de la película más abajo. =)

http://www.youtube.com/watch?v=sQf8kP1dzPU

lunes, 20 de septiembre de 2010

Sun is Up

Bueno... ¡Aquí está mi blog! Esta es mi primera entrada... Y os preguntaréis por qué ese título para el blog, pues la verdad es que todo comenzo en casa de mi amiga María... Estábamos tratando de crear nuestros blogs con la música de María de fondo cuando, en el mío, me pidió un título y, al no saber que poner, no se me ocurrió mejor idea que preguntarle a la querida amiga que tenía a mi lado y, al estar ambas tan escasas de ideas, se nos ocurrió que el título de la canción que sonaba en esos momentos no estaba tan mal (La canción era "Sun is up" de Inna)... ¡Y así se ha quedado!

Aunque si lo pienso detenidamente, el título, que era mi mayor problema con el blog, no es nada comparado con toooodos los problemas que tuvo María para hacer el suyo... Para empezar, su ordenador, que no estaba en muy buenas condiciones que digamos y cuando intentábamos hacer algo tan simple como elegir el país en el que vivimos, estábamos media hora esperando a que la tabla de opciones se abriera, una vez conseguido eso, teníamos que ver si la dirección de correo que María quería abrir en Gmail estaba disponible... pinchamos en "Comprobar disponibilidad" y oootra media hora esperando... una vez terminado esto que mas parecía una prueba del Gran Prix que un simple formulario, tocaba abrir el blog... Parecía sencillo hasta que llego el momento de escribir las letras de una imagen practicamente ilegible, acertamos al cuarto intento... Y cuando ya suspirábamos tranquilas, pensando que todo había terminado, y hacemos click en "Nueva entrada" para empezar a escribirla... Le piden que verifique que es ella, debe escribir su número de teléfono y otra vez elegir su país, esta vez eso fue más rápido de lo esperado, lo peor vino después, cuando esperamos que nos envien un código que luego tendrá que escribir para saber que realmente es ella... Y esperamos... Y esperamos... Y cenamos... Y seguimos esperando... Y el mensaje no llega, así que desistimos y decidimos que será mejor si intentamos hacerlo desde mi ordenador... ¡Misión conseguida! Aunque un día más tarde... pero el blog existe, bueno, ese... y otros dos más, todos los intentos que hicimos... Pero ahora todo está solucionado.

Y volviendo al tema inicial, el por qué del título de mi blog, y para terminar también, os dejo la canción más abajo para que la conozcáis, aunque sé que muchos de vosotros ya la habréis escuchado. Aunque como no me deja subir el video, os dejo el enlace.


http://www.youtube.com/watch?v=aGzj_zYAqZY