miércoles, 6 de octubre de 2010

Un día no tan malo

El viernes pasado comenzó como un día más, un día rutinario como habían comenzado a ser los días algunas semana atrás. Me levanté cansada y enseguida recordé que esa tarde debía hacer un trabajo "Puff, ¡Planazo!" pensé. Sobre todo para un viernes, en los que normalmente me gusta relajarme en mi casa o, si alguien consigue convencerme (tarea complicada como solo los que lo han intentado saben) salir con alguien para alejarme de las clases y olvidarme un poco de todo lo que las rodea. Pero no, esa tarde tocaba seguir trabajando.
Llegué a clase y Bea y yo acordamos la hora para esa tarde. En su casa a las cinco de la tarde. Todo perfecto, dentro de lo que cabe.

A las dos de la tarde llegaba a mi casa y tiraba la mochila en mi habitación ¡Menudo dolor de cabeza! "¡Vaya, no parece que este sea mi mejor día!" Me preparo una aspirina para después de comer y decido, simplemente, desconectar. Así que voy al salón y me siento en el sofá sujetándome la cabeza con la mano y cerrando los ojos, aunque sin intención de dormirme, ya que no soporto las siestas ni la sensación que dejan al despertarse.

A las cinco de la tarde me encontraba llamando al telefonillo de la casa de Bea, desde la cual fuimos a una tienda, ya que debía comprar una cosa y, si no lo hacía ya, corría el riesgo de encontrar la tienda cerrada a la vuelta. En el camino hablábamos de todo tipo de cosas, no podría decir un tema porque la capacidad que teníamos para cambiarlo sin ni siquiera terminar el anterior dejaría alucinado al propio Íker Jiménez. Esto nos hizo ir riendo como unas tontas durante todo el camino hacia mi casa, ganándonos alguna mirada extrañada de la gente que por allí caminaba.

Llegamos a mi casa y comenzamos con el trabajo, aunque antes no pudimos evitar alguna risa más ni tampoco hablar de cuando quedar para ver Buried, puesto que todo el mundo la pone tan bien que no hay más opciones que verla.

El trabajo se hizo largo, bueno no, no se hizo largo, es que era largo. Entre la letra predeterminada, que obviamente no era la que nosotras queríamos, las fotos que había que minimizar, las noticias que había que volver a redactar... Y todo eso cada vez que queríamos hacer una sola noticia. Así que terminamos a las tantas y ni siquiera se puede decir que lo terminamos, dado que tuvimos que quedar el domingo otra vez para acabarlo. Pero aunque parezca extraño, creo que, en general, fue un buen día, a pesar del cansancio, del dolor de cabeza, del trabajo... Sí, fue un muy buen día, dentro de lo que podía serlo, claro está. Pero un momento de risas mejora hasta el peor de los días, te hace olvidarte de todo y los problemas desaparecen aunque sea por un segundo y, desde luego y sin duda, merece la pena.

3 comentarios:

  1. Jajajaja, estoy de acuerdo contigo Marta. No conseguía terminar una frase con las risas xdxd.

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  2. jajaja y lo de: por donde ibamos?? jajajjajaj
    al final siempre deciamos lo mismo una y otra vez xDD

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