viernes, 18 de febrero de 2011

Lluvia en Madrid

Camina por la calle con los cascos puestos y el volumen lo más alto posible, quiere evitar los sonidos de los coches y la gente que la rodea. Comienza a observar, mientras camina a paso cada vez más acelerado, como las nubes encapotan ese cielo ya de por sí menos azul de lo normal de la gran ciudad, Madrid. Contempla los movimientos de la gente, cada rincón de ese lugar, a la misma vez que su música lo convierte en algo más hermoso.

Las gotas comienzan a mojar el suelo y ella no puede evitar deleitarse con eso, le gustan los días de lluvia, para que negarlo. Además, parece que la trenza que reposa sobre su hombro no permitirá que su pelo, color castaño claro, se moje demasiado. Siempre dudaron a su alrededor si debían nombrarlo como rubio algo oscuro o si, por el contrario, se trataba de un color cobrizo, pero ella siempre tuvo claro que el oro no adornaba su cabeza.

Puede ver a lo lejos , por fin, la boca de metro, había paseado durante largo rato para llegar a él y parece que la nubes cada vez descargan más agua, tanto que en no mucho tiempo se terminará por convertir en una tormenta, así que quizás debería correr un poco más. Eso hace, o eso hacía, porque al pasar frente a un Starbucks y comprobar que éste estaba vacío, o prácticamente vacío, no ha podido resistirse a la tentación y ha decidido pasar la tormenta en su interior. Nada más entrar, quita uno de los cascos de su oído y baja el volumen de la música, se acerca para pedir alguno de esos ricos bollos que allí venden y no puede evitar ponerle ojos golosos a uno en especial, ese será el que elija, ese le señalará a la camarera, ese saboreará en su mesa durante largos minutos.

No tarda en transformar esto en una realidad y sentarse en aquel sitio que permite observar la calle. Sigue escuchando una de las canciones que ocupan espacio en su Ipod, pero uno de los auriculares sigue caído, haciendo que el otro deba hacer más esfuerzos por desafiar la fuerza de la gravedad, mientras los sabores invaden sus papilas gustativas. Contempla como el suelo de la calle cada vez se moja más, la gente ya va con paraguas y quien no trata de resguardarse en cualquier cafetería, la que ella habita ahora mismo no iba a ser menos, por eso al poco tiempo esta se llena, todos la miran de arriba abajo observando que ella se encuentra seca, ni una gota de lluvia mojaba su abrigo. Tras todos los ojos que luchaban por aguantar la mirada con los suyos azules, volvió a prestarle atención a su reproductor de música, las servilletas que agradecen su visita son testigos de ello, también lo es la camarera que recogerá la mesa que ha ocupado a la misma vez que ella sale de ese lugar, sabe que se mojará mucho, pero no le importa en exceso, el metro está a poca distancia y de esa manera las calorías que acababa de ingerir desaparecerían de su cuerpo.

"I get tired, and upset, and i´m trying to care a little less, and i googoo, i only get depressed, i was taught to touch those issues i was told. Don´t worry, there´s no doubt, there´s always something to cry about when you´re stuck in an angry crowd, they dont think what they say before they open their mouth"

Canta esa primera estrofa de la canción una vez el techo del metro la resguarda de la tormenta, busca el euro que la permitirá desplazarse hasta su casa, que, afortunadamente, se encuentra a un par de calles de su portal. Hace poco que lo abrieron, pero la verdad es que bendice ese momento desde el primer segundo en el que lo hicieron. Esa moneda que introduce se convierte en un billete de metro en apenas un minutos. Corre cuando pasa la barrera que impide entrar sin ticket para no perder el vagón que se encuentra en la estación ahora mismo. Tiene suerte y consigue meterse en este cuando las puertas comenzaban a cerrarse.

Un par de transbordos más tarde, se encuentra frente a su portal y con las llaves preparadas para ser utilizadas. Entra y llama al ascensor, que sube bastante más despacio de lo habitual. Las puertas se abren y entra en su casa mientras la lluvia sigue golpeando los cristales. Cree que se dará una ducha para entrar en calor. Se quita el único auricular del oído y deja el Ipod en la mesa a la vez que se aleja dirección a su baño. Su aparato reproductor avisa por falta de batería mientras la música continúa sonando, no avisa en vano, poco después la pantalla se vuelve negra. Apagado.

4 comentarios:

  1. Me encanta, me encanta. Hoy se ha levantado lluvioso y me ha parecido la lectura ideal para esta mañana gris. Felicidades, cada día escribes mejor, estoy muy orgulloso de ti.

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  2. ¡Muchas gracias! :D Me alegro de que te guste, de verdad

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  3. Me encanta Marta :D
    Me recuerda la chica, a Laura, jajajaja, además el tipo de día que a mi me gusta!!! xD

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  4. Muchas gracias :DD

    jajaja pues no lo hice pensando en ella, mas bien no pensé en nadie, lo que me imaginé en ese momento :)
    ¡¡Y a mi también me gusta!! Por eso entre otras cosas lo puse xDD

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