viernes, 26 de noviembre de 2010

Televisión basura

basura.

 (Del lat. versūra, de verrĕre, barrer).

1. f. suciedad (cosa que ensucia).

2. f. Residuos desechados y otros desperdicios.

3. f. Lugar donde se tiran esos residuos y desperdicios.

4. f. Estiércol de las caballerías.

5. f. Cosa repugnante o despreciable.

6. f. coloq. U. en aposición para indicar que lo designado por el sustantivo al que se pospone es de muy baja calidad. Comida, contrato basura.




Cogiendo la definición número seis y colocando el sustantivo televisión antes, ya nos podemos imaginar cómo será este elemento. Partiendo de esa base, sin indicios que marquen una posible adicción, lo cierto es que no comprendo lo que causa en mi este tipo de programas.


Es cierto que tengo algunos límites, no veo los peores programas, tales como los rosas, los de cotilleo que llaman, aquellos en los que debaten sobre la vida de gente que no me interesa. ¡Ya me gustaría a mi ver a esos "periodistas" siendo perseguidos como ellos hacen!


Pero, por otra parte, si que me trago espacios como son "Mujeres, hombres y viceversa" "Gran hermano" "El juego de tu vida" o "Las joyas de la corona". Sé perfectamente diferenciar entre cualquier programa de calidad y los que no lo son. Reconozco que la gran mayoría de mi tiempo frente a la caja tonta lo ocupo con televisión basura, no obstante sigo viéndola.


Probablemente debería comenzar a preocuparme por si mis valores se transformasen en alguno de estos días, aunque dudo que eso ocurra pues lo que realmente me atrae de estos programas es la gran diversidad de especies que ocupan el mundo y, lo que es peor, las que están dispuestas a mostrarlo al país, aunque, como siempre, con algún beneficio por medio.


Es más que divertido oír hablar a estos personajillos, sobre todo en lo que a conjugar verbos se trata. El vocablo haber es el preferido: Yo haiga, tú haigas, él haiga... ¿De dónde se habrán sacado esa forma de conjugar este verbo? Pues es un error más que común en esta gente.


Supongo que esto lo único que hace es responderme a la pregunta de qué veo en este tipo de espacios. Simplemente morbo. La gente es tan morbosa, me incluyo, que encuentra la televisión basura una gran forma de alimentar su malsano lado, por lo que, cada vez que hay un programa de estos en antena, la audiencia sube como la espuma.


Por consecuente, las cadenas se aprovechan de ello y a cada día que pasa existen más espacios de este tipo o peores, porque cada vez son más porquería que el que precedía. Ahora bien, lo cierto es que cuanto más basura es un programa, más satura psicológicamente. Obviamente no por su alto nivel intelectual, no porque te hagan pensar, ni mucho menos. Sino porque cuanto peor sea el programa, peor será la gente, más gritos habrá y más se pisarán al hablar. Con lo que no te permitirán seguir la conversación por mucho que lo intentes, consiguiendo que cambies de canal. O eso sería lo lógico.


Por último, expongo el mayor dilema que me han planteado estos espacios ¿Qué toma esa gente para poder, día tras día, seguir gritando igual y no quedarse nunca afónica? Yo todos los inviernos sufro de afonía y la verdad es que me encantaría encontrar eso tan milagroso que toman ellos. Me ahorraría muchas molestías en esta época del año.


 

1 comentario:

  1. El blog tuvo un inicio discreto y creo que ha ido a más. Felicidades. Tu nota es un Sobresaliente - 9.

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