lunes, 14 de febrero de 2011

Hoy es San Valentín, hoy es un día más.

Esta mañana ha sonado mi despertador a las ocho, como siempre, y he abierto los ojos queriendo volverme a dormir, como es habitual. No ha ocurrido nada especial esta mañana ¿Por qué debería? "Porque es San Valentín" Eso tendría que servirme como explicación. Pues eso, un día más.

Al llegar hoy a clase he saludado y sido saludada, al igual que normalmente, lo único que me ha podido hacer recordar que no era un Lunes cualquiera es esa exhausta y entretenida, por otra parte, tarea de repartir clase por clase los corazones que encargaron los niños de primaria, mayoritariamente. El resto del tiempo se ha desarrollado de manera normal. Eso digo yo, una jornada cualquiera.

El recreo me ha permitido disfrutar de un delicioso bocadillo de la cafetería, después una clase con película y otra más, anterior a la hora de comer. Vamos, lo que es mi horario, "Recreo, dos horas y a comer". Yo sigo opinando igual, una fecha más en el calendario.

Tras la hora que nos permiten para alimentarnos, he regresado preparada para enfrentarme a 120 minutos de más materias. Correcciones y soluciones son las cosas que han ocupado 100 de esos 120 minutos. El resto ha sido empleado en traducciones, pero vamos, aclaro que nada especial. Igual pienso, un amanecer-atardecer-anochecer sin nada especial.

Al llegar a mi casa me he preparado una merienda antes de comenzar con algunas tareas. Después he ocupado mi ordenador portátil y he comenzado a conversar con varias personas. Y entre Nanteses y Madrileños he terminado viendo uno de esos programas que fueron dejados de la mano de Dios y abandonados, pero que la actual telebasura ha decidido recuperar. "Allá tú", cada día más decadente, pero que para tener de fondo no está nada mal. Pienso aún aquello de "Un alba más".

El tiempo pasa y ese espacio que había colocado de fondo termina por ser ojeado "Por ver como iba", ahora vendría el momento en el que mi vida ha sentido mayor emoción en todo el día "¡Vaya! El jugador se ha quedado con las dos mejores cajas" Interesante. La verdad es que el que se ha llevado el dinero finalmente ha sido él, pero oye, la emoción me ha embargado por un instante. Sí, tranquilo lector, estoy siendo irónica. Aquello que no paro de repetir de "Ese crepúsculo otra vez".

Y es que mi día de San Valentín ha sido tan sumamente especial que merecía ser escrito aquí. Aún sigo pensando en esas dos cajas... Ese par de cubículos que me han hecho despertar. Al igual que deberíais despertar vosotros ¿De verdad necesitáis que os marquen un día para ser más cariñosos? Contesto por mí aunque ya sabréis la respuesta. Pff, hoy no me apetece ser clara. Lo que yo decía, 24 horas más.

4 comentarios:

  1. Para mí ha sido también un lunes normal, ni me siento más cariñoso ni más amado; es más, ha sido un día duro, pues he acabado exhausto y sin casi poder hablar.

    Pero ahora he preparado una cena de San Valentín y está todo tan bonito, con sus velitas, con su música, que ya estoy más contento. Ya verás como cuando llegue tu momento, te hace ilusión, aunque sea una cursilada.

    ResponderEliminar
  2. El caso es que San Valentín no me parece especial porque para mi el mostrar cariño debe ser todo el año, este día es algo comercial que hacen para que compres y compres y derroches. Aunque no puedo decir que en algún momento de mi futuro no vaya a cambiar de opinión, no se, quizás lo haga, no me cerraré puertas que todo puede ser diferente en unos instantes.

    ResponderEliminar
  3. Para mí siempre ha sido un día más, pero con eso de las galletas y mis amores nantese platónicos...ya tu sabes.

    ResponderEliminar
  4. Jajajaj, tus amores nanteses platónicos te han hecho cambiar de opinión eh! ;D

    Pues yo quiero mi galleta, ya lo sabes, la espero ansiosa ¬¬

    ResponderEliminar