Tras tres días reflexionando, después de tres mañanas en las que mi cabeza ha sido puesta patas arriba, quedándose desordenada y sin idea de como debería recolocarse, sigo sin saber qué tema será el siguiente. Y aquí me encuentro, escribiéndolo en una entrada, intentando que ocupe algo más que estas tres líneas.
Espero que este repentino enfado con las musas sea cosa de unos pocos días, horas si es elegible, pero mientras sigan molestas conmigo por yo qué sé qué deberé valerme por los restos que dejaron en mi mente para escribir algo más. Parece ser que la imaginación, por su parte, continúa sin preguntarle a nadie si se la necesita y me asalta cuando le apetece, dejándome más frustrada todavía en el momento en que mi pantalla es testigo de esos pequeños textos inextensibles que ocupan poco más de cuatro líneas, por lo que no están preparados para ser colgados aquí.
Probablemente debería de disculparme con ellas, eso si supiese por qué, lo que si es verdad es que, si bien su enfado lleva ahí, aunque latente, pero ahí, unos cuantos meses, esta vez su furia se ha desatado y se han declarado en huelga como si de unos controladores aéreos cualquiera se trataran, dejándome a mi desvalida y sin forma alguna de crear algo medianamente decente. A la vista está ¡Qué esto es muy mejorable!
Tendré que mantenerme tranquila y contar hasta cien en el momento en el que nos reunamos para llegar a un acuerdo con ellas, porque así desde luego no puedo seguir, en un instante me asaltan títulos, si que tengo temas en mente, por supuesto que sí, el problema es no poder desarrollarlos ni saber cuando tendré potestad para hacerlo, no son míos, no son de mi propiedad y no puedo robárselos a mis ayudantes sin preguntar antes. El otro día no dudé en hacerlo, me acerqué relajada y sin tensión para después pedírselo de buenas maneras, la dificultad comenzó cuando me lo negaron, de forma tajante me dijeron que no. Ni una letra más, ni una palabra, ni una frase explicándose, simplemente no.
Sigo dándole vueltas a la cabeza, analizando mis movimientos y gestos, mis respuestas y preguntas, sus posibles exiguas ayudas, pero nada, todo sigue igual, no comprendo que he hecho ni entiendo el por qué de esto que ocurre. Al menos parece que la tormenta ha pasado levemente y me han permitido salir del paso y escribir este pequeño texto, no obstante es lo suficientemente largo como para ser premiado con una publicación. Aparentemente tienen un corazón lo bastante grande como para no dejarme a la deriva por completo, continúo en una reducida tabla de madera que comienza a romperse en pedazos, sin embargo esta vez los tiburones que la rodeaban han desaparecido y mis lecciones de natación, presumiblemente mas que suficientes, dan sus frutos.
Aunque probablemente lo que ocurra es que me encuentro en el ojo del huracán, un lugar más o menos calmado en comparación con lo que le rodea, pero significaría que se avecina lo peor, una sequía completa de ideas mientras llueve sobre mi y los vientos me arrastran de un lado a otro, sin destino final aparente. Suplico que eso no ocurra pues no puedo permitírmelo, por eso mismo espero poder reunirme con ellas pronto y llegar a un acuerdo. Comenzaré colocando mi cabeza como estaba antes de la masacre, las ideas por allí, la imaginación por allá... Parece sencillo, no obstante esto es solo el comienzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario