Llamamos manía a una preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. Todos tenemos manías, nadie puede presumir de librarse, lo difícil es saber hallar cuáles ocupan tu mente. Hay millones de cosas que pueden dar rabia a una persona, desde la manera en la que unos zapatos están colocados, pasando por si los cuadros están rectos, hasta que un objeto esté centrado a la perfección en el lugar que lo sostiene. También es cierto que algunas manías pueden convertirse en obsesivas, pero yo ahora no voy a tratar ese tipo de antipatías sino las habituales, las que todo el mundo sufre.
Hoy por hoy y tras años pensando que no tenía ninguna de estas tirrias, puedo enumerar a la perfección todas las que sí poseo y, creedme, al menos yo las tengo en grandes cantidades. Al comenzar a enunciarlas no os parecerán tan raras, pero os aseguro que algunas de ellas no se las conozco a nadie más y todos se extrañan al saberlas. Terminando las explicaciones, más adelante empiezo mi lista:
- No soporto ver un zapato del pie izquierdo a la derecha y el del lado diestro en el zurdo, posiblemente haya iniciado la enumeración con algo sencillo y habitual. A lo mejor vosotros pensáis que os pasa igual que a mi al leerlo, pero esto no termina aquí.
- Cuando voy en el coche, no puedo tener mi pelo entre la espalda y el asiento, siempre me lo coloco encima de un hombro. Esta es una de mis manías con explicación, sé si duda alguna el por qué de esta caprichosa necesidad, aunque mi forma de pensar haya cambiado desde que esto comenzó a ser inevitable en mi vida, aproximadamente a los siete años, no puedo evitar seguir haciéndolo.
- No soy capaz de dejar el microondas abierto más de lo necesario cuando estoy utilizándolo, aunque a los segundos vaya a volver a abrirlo, no puedo quitar la manos del tirador de la puerta y dejarla sin cerrar. Me da la sensación, a pesar de saber que no es verdad, de que se está rompiendo poco a poco. Posiblemente esto se deba al efecto de desorden que para mi causa.
- Al dormir debo taparme la oreja que este más cerca de la puerta o, en su defecto, la que esté mirando al techo, ya sea con la sábana o con la almohada. La mano no me sirve. Ésta también tiene su explicación, que igualmente se remonta a mi infancia. Además es una de las más raras, por no decir la más, que tengo.
- Algo parecido a lo que me pasa con el microondas me pasa con la nevera, con la diferencia de que esta sí que se podría dañar al mantenerla abierta demasiado tiempo. Asimismo la sequía que hace pocos años tuvimos me hizo coger la manía de cerrar el grifo cuando no lo esté usando y solo dejar el agua correr cuando tengo todo listo para utilizarla.
- En el momento en el que veo una mínima mancha o imperfección en cualquier lugar no puedo quitármela de la cabeza hasta que deja de estar ahí, además me producirá una sensación de desasosiego que solo desaparecerá si la arreglo o limipio yo misma o veo como otro lo hace.
-Todos los botes de cualquier cosa, me da igual lo que contengan, deben estar cerrados mientras no se estén usando. De todas formas está no es una de mis grandes manías, puesto que tampoco es algo tan importante para mi.
Terminando la lista de aversiones con esta última y dejando que la curiosidad me invada os pregunto ¿Y vuestras manías? ¿Cuáles son?
¡Uf! Además de morderme las uñas como si fueran una porción de pizza barbacoa ... no se me ocurre nada.
ResponderEliminarSí te puedo contar que tengo una prima de 12 años que sigue utilizando para dormir la misma toquilla de lana que usaba cuando era bebé, va con ella allá donde vaya. Es la manía "más grave" que conozco.
xDD pues yo no soporto morderme las uñas, sentir como se romper... urrgg me da muchisimo mal rollo! xD
ResponderEliminarEsa si que es una manía rara, sí. No conocía ninguna igual... jjaja
Pufff... ahora mismo no se me ocurre ninguna.
ResponderEliminarAunque, cuando me voy a dormir, no puedo irme sabiendo que mi móvil no está en su sitio, tengo que colocarlo dónde debe de estar; sin embargo, si no me doy cuenta, tampoco pasa nada... "ojos que no ven corazón que no siente" :D