Hoy todo comenzó como un día normal, o al menos eso debía hacer creer al resto de la gente, ya que no podían darse cuenta de que hoy era el día. Hoy, por fin, vería a Laura después de tres meses en los que lo poco que la había visto había sido por web cam.
Todo comenzó hace poco más de dos años, llegué un día a clase, pensando que sería todo igual de rutinario como siempre. Me confundí. Nada más llegar a clase, se me acercaron para informarme de que había chica nueva, me animó bastante pensar que, por lo menos, rompería un poco la rutina diaria, lo que no sabía era que esa chica tan menuda se fuese a convertir en alguien tan importante para mi.
Llegaba tarde, así que no me dio tiempo a verla y bajé al gimnasio corriendo sin saber quién era aún. Curiosamente, se puso a mi lado en Educación Física, eso me permitió, por lo menos, mirarla. Tras eso, Bea, María y yo tratamos de hablar con ella, diciéndole nuestros nombres, pero ella, como recordamos riendo muchas veces, no hizo más que un gesto de indiferencia. Desistimos y no volvimos a escuchar su voz hasta la clase de Inglés, en la que tuvo que presentarse, y lo hizo con una de sus frases más famosas y que más recordamos, pero que no me permite escribir aquí.
Poco a poco fue socializándose y hablando con más gente, pero no llegué a conocerla bien hasta que no se puso delante de mi en clase. Día a día fuimos hablando más y más y, tan solo unas semanas después, se convirtió en una amiga más, pero no sabía que aún le quedaban más peldaños que subir.
El resto del año siguió igual, cada vez más unidas aunque ni siquiera nos diésemos cuenta. Y, a la llegada del verano, nos seguimos viendo, yendo, junto con Jorge, al cine y a Gran Vía, convertida actualmente en uno de nuestros destinos habituales. Al comienzo del nuevo año escolar, se colocó a mi lado, consiguiendo que los descansos se transformasen en charlas sobre cualquier cosa, lo que necesitásemos en ese momento. Uniéndonos aún más y dándonos cuenta de que teníamos más cosas en común de las que pensábamos y estábamos de acuerdo en la mayoría de nuestros pensamientos. Sin enterarme esa personita se cogía un gran hueco en mi corazón. Así que, cuando, a principios de año, me dijo que se iba, definitivamente, a Francia, solo pude disfrutar de ella hasta que se fuese. Durante el curso y en verano, cuando le regalamos una tarjeta con nuestras fotos con ella y le compramos una corbata que llevaba meses diciendo que quería.
Nuestro último día decidimos ir a nuestra Gran Vía, a la que llamo nuestra porque es como si fuese ya parte de nosotros.
Durante estos tres meses no dejamos de hablar, ya fuese por tuenti o por skype, consiguiendo verla alguna vez, y deseando que fuese Octubre, ya que aún no sabía que día vendría porque ella quería que fuese una sorpresa. Pero no hay sorpresa que se pueda guardar cuando las ganas de verla aumentaban diariamente, cuanto más se la echaba de menos. Así que Ángel y yo nos pusimos manos a la obra, y, todo hay que decirlo, como investigadores no tenemos precio, con los datos que Laura nos iba dando, descubrimos que la veríamos el 25 de Octubre, dudaba si prefería saberlo o que fuese sorpresa según se acercaba el día y los nervios aumentaban, según la gente te preguntaba y debías guardar el secreto aunque deseases gritarlo a los cuatro vientos. El viernes pasado ya había sospechas de todo el mundo, rumores que se debían acallar pero disimulando a la vez, tarea difícil con gente tan cabezota como son el resto de nuestros amigos comunes.
Pero lo peor ha llegado hoy, hoy debía fingir que era un día normal, que los nervios por verla en persona y poder abrazarla no me invadían y también tenía que evitar todas las indirectas que Ángel me lanzaba, fingiendo, o que no sabía de que hablaba, o que era otro tema, misión difícil, por no decir imposible.
Así que a la llegada del final de la clase de Latín, última del día, he decidido desistir, no ocultar más mis nervios, aunque tampoco descubriría el por qué de estos. Por eso he decidido coger a Bea de la mano y tirar de ella hasta clase para recogerlo todo lo más rápido posible, tras eso he bajado y he corrido hasta Ángel, que había hablado con ella el día anterior y sabía perfectamente donde debíamos esperarla. Cual fue nuestra sorpresa al no encontrarla, tras unas llamadas y algún que otro chivatazo , descubrimos que estaba arriba. Así que corrí hasta dentro, pero no necesite más que llegar a las escaleras cuando la vi corriendo con un sonrisa hacia mí. Por fin, después de meses esperando, pude abrazarla y verla lejos de la fría pero recurrente cámara del ordenador.
Y es que no hacen falta años para conocer a una persona completamente, solo hace falta querer hacerlo. Ella me ha demostrado eso, solo con unos simples meses y poco a poco, puede que la chica menos esperada se convierta en una de tus mejores amigas, por no decir la mejor. Tampoco hacen falta años de amistad para que la confianza sea completa y plena, porque ella ya se ha ganado la mía con unos simples meses. Porque no sé que sería de mi si no la hubiese conocido y, porque, cuando se vuelva a ir, la echaré tanto o más de menos de lo que ya lo hacía, pero ahora me toca disfrutar de esta semana con ella al cien por cien y es lo que voy a hacer.

Ahhhh muy bonito, muy bonito, me excluyes de esta entrada, cuando los cines y Gran vía, también era mía ¬¬
ResponderEliminarLa entrada genial :)
"My name is Lorraaa"
<333
La verdad es que no hace falta que conozcas a una persona desde hace muchos años para que se convierta en tu mejor amigo/a, tienes razón :D.
ResponderEliminarDe poco te sirvió lo de hacernos creer que era un día normal, cuando Ángel dice que quedan dos horas,mmmmmmm... ¿dos horas para qué? jajajajja
jajaj pero yo disimulé bien... eso no lo puedes negar xD
ResponderEliminar-¿quedan dos horas?
-¿para qué?
-para que se terminen las clases
-aaaaah.... *mirada asesina* jajaj
Jajajaja lo reconozco lo reconozco. Mira otra vez mi entrada, está rectificada...
ResponderEliminarCaso omiso ¬¬
ResponderEliminarAsí te gusta más?? ¬¬
ResponderEliminarCAASI!
ResponderEliminarFalta parte de nosotros, tan bien es mía!
Hala! ahí lo tienes
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