lunes, 9 de mayo de 2011

Sueños

Me desperté sin saber muy bien lo que había soñado, se me había olvidado completamente y pensé que nunca lo recordaría, la única información que me había quedado era la sensación de emoción que sabía que desaparecería en cuestión de segundos. Normalmente, los recuerdos van distorsionándose según pasa el tiempo y, probablemente, de lo que yo me acordé no fue lo que realmente soñé. Lo más seguro es que eso fuese lo que deseara, eso es lo más seguro.

Si te estás preguntando qué ocupó mi mente durante la noche, tan solo necesitaré una palabra para que logres comprenderlo. Él. Él todo el tiempo. Irremediable y exclusivamente él. Tranquila, no debes preocuparte, sé a qué se debe, se debe a que él ocupó mi último pensamiento del día. Y también el primero, para qué negarlo.

No, no hace falta que formules la pregunta, esa teoría no es cierta. No es verdad que el que esté en mi mente en esos dos momentos del día, el primero y el último, sea para mí algo que prefiero ni nombrar por ser demasiado importante. No, no y no, me niego. Sobre todo en estos momento en los que no me puedo permitir que eso ocurra. Porque tengo otras preocupaciones, porque no es justo y porque no quiero.

No pienso escucharte, no pienso hacer caso a lo que me digas, me da igual, no quiero y ya está. Ya, ya sé que un tsunami no pregunta antes de arrasar con todo, ni se preocupa por si quieres o no que pase, pero es que él no es un tsunami, ni cualquier otro tipo de calamidad meteorológica.

¡Qué no! ¡Qué te digo que no! Que a mi no me convences. Eso no es verdad y espero que nunca lo será. No te pienso repetir las causas. ¡Qué no! Que ni su pelo negro, ni sus ojos verdes, ni su piel morena perduran en mi mente más tiempo del debido. A lo mejor unos segundos, pero solo unos segundos y nada más. Que su sonrisa no es especial, ni tampoco lo son sus carcajadas o sus miradas. Que sí, que sé que me cuesta apartar la mirada cada vez que su verde se cruza con mi azul y me encanta el contraste de mi pelo rubio con el suyo negro, sí, pero eso no quiere decir nada.

¿Se puede saber por qué estás tan pesada? Que no sigas insistiendo, te digo que no. Sí, he suspirado cuando he pensado en él ¿Qué pasa? Eso tampoco tiene por qué tener ese significado, simplemente he suspirado. No, no te intento convencer, a mí misma tampoco. Solo quiero que pares de decir esas tonterías. ¿Que qué soñé? Eso es fácil, caminábamos por un parque, caminábamos de manera lenta, disfrutando del sol y de la brisa y a cada paso íbamos envejeciendo un poco más. Sí, envejecíamos, pero seguíamos con la sonrisa en los labios. Me desperté con esa sensación de felicidad, aunque solo me duró unos instantes.

No, no estoy sonriendo, no tengo cara de tonta ni nada de eso. No, no significa nada para mí. El por qué soñé eso no lo sé, ni tampoco estoy intentando averiguarlo, simplemente ha pasado. La gente también sueña cosas estúpidas ¿No? También pueden soñarse cosas sin sentido y que estén fuera de lugar. Pues ya está.

No, no intento creérmelo yo. Bueno, quizás un poco sí. Yo estoy segura ¿Lo estás tú? No vale responderme con otra pregunta, ya te he dicho que yo estoy segura ¿Intentas hacerme dudar? Pues te alegrará saber que lo has conseguido, dudo. Dudo mucho. O lo mismo lo malo es que no dudo, que lo tengo claro, pero tengo claro lo que no quería saber... Dios mío ¿Y ahora que hago yo?

-No sé, a mí no me preguntes, yo solo soy tu cabeza. Quizás deberías decírselo a alguien unos centímetros más abajo. Sí, me refiero a él, a tu corazón.

2 comentarios:

  1. Me encanta el diálogo tan surrealista y original que es XD.
    Entre la cabeza y el corazón aunque la cabeza da la lógica, el corazón te da lo que tu quieres, y hay que empezar a escucharlo más :D.

    ResponderEliminar
  2. ¡Muchas gracias!
    Exactamente eso quería que se entendiese (además de la historia de la chica y eso...) xD

    ResponderEliminar