A lo mejor el cambiar el café por el nesquik conseguiría que volviese a mi infancia, probablemente prefiera que tomes un capuchino que me dé una excusa para poder besarte nada más terminar de beberlo o lo mismo no necesito excusas. A lo mejor me estoy volviendo muy tonta, pero hoy quiero una rosa por cada metro que ande, deseo un beso por palabra y una sonrisa por segundo. No es más que una racha, tranquilo, no deberás soportarme en este estado durante más de un día. Lo siento, hoy estoy ñoña. Hoy estoy amorosa. Hoy estoy pesada y necesito que me correspondan, nada más.
Espero que tengas paciencia porque hoy la necesitarás. Según pasen las semanas, según pasen los meses, irás descubriendo esas partes de mí que no a todo el mundo gustan. Porque hay gente muy quisquillosa o porque posiblemente yo me ponga muy pesada. Porque hay gente muy poco comprensiva o porque probablemente yo me vuelva muy intransigente, no lo sé. Sea como sea, me parece que ahora es a ti a quién le toca saber la respuesta.
Aún no he descubierto la causa de estas rachas, no tengo claro si se deben a una alegría extrema que llega sin previo aviso o si, por el contrario, los bajones me inspiran en ese sentido. Si hay suerte, tu podrás contármelo.
El caso es que esta mañana el suspiro se me quedaría en la punta de la lengua si me susurrases una frase de mi poema de Pedro Salinas favorito, ese que tengo escrito en la pared de mi habitación que tanto te gusta. Te adoraría aún más si me trajeses el desayuno a la cama y sería perfecto que esta enamoradiza mujer que desea un caballero recibiese su plato favorito. No, no quiero abusar, son solo antojos, pero realmente los agradecería.
Porque hoy necesito todos los mimos que puedas darme, cualquier cosa empalagosa que en otros momentos habría sido excesiva ahora sería la mejor elección. Seguramente sea una romántica de incógnito, una de esas que dice no serlo pero que se derrite cada vez que ve estas azucaradas películas que siempre acaban igual. Yo que sé, mi cabeza hoy no está para esas cosas, ni esas ni ningunas otras...
... ¿Y si me apetece celebrar San Valentín en diciembre?
¿Y qué pasa si yo hoy quiero que me sirvas el zumo en una copa de champán?
¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde la voz que dice:
"No te vayas."
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde la voz que dice:
"No te vayas."
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