Sé que es atípico dedicarle toda una entrada a este horrible dolor, más que atípico siendo lógicos, pero éstas agujetas no parecen muy normales, la verdad.
Ayer fui, como hago habitualmente los lunes y lor miércoles junto con María, Bea, Alba e Irene, a aerobic. La clase comenzó flojita, ahora bien, esto no quería decir que fuese a terminar igual, para nada. Enseguida nos hicieron coger todo tipo de instrumentos que presumían de hacernos sufrir mucho, mucho.
Tonificación, íbamos a hacer tonificación. Tan solo la palabra me produce un enorme respeto. Tras colocarnos las pesas de pie en donde el mismo nombre alardea que deben colocarse, mi extremidad cayó como si de repente la fuerza de la gravedad fuese más grande que nunca, se me hacía casi imposible levantarlo, pero lo peor vendría después, ya que me tocaba no solo levantarlo sino aguantarlo en el aire durante varios segundos. Al menos eso nos cuentan, pero yo no sé si creerme lo de los segundos, a mi se me hicieron horas.
Uno. Dos. Tres. Cuatro. Al cinco ya no es que me tuviese que esforzar por subirlo, es que eso no se elevaría ni si mi vida dependíese de ello, era imposible y muy muy frustrante, sobre todo cuando ves a la instructora cada vez con más energía, eso ya te derrumba.
Parecía que todo iba a terminar y que la tortura a la que nos estaba sometiendo acabaría también cuando nos hizo dejar las pesas de pie en su sitio, pero nada más lejos de la realidad. Ahora nos tocaba hacer lo mismo sin las pesas. Imposible. Pero ¿Había alguien en esa clase que aún tuviese un mínimo de fuerzas? Si lo había no era yo, eso era obvio. Pero claro, como resulta que soy la más cabezota de ese lugar, voy y me digo "¡Pues esta la hago sin descansos!", no se me podía ocurrir otra cosa, no, tuvo que ser eso. Y como me lo había propuesto, tenía que hacerlo. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Un poquito mas... El martirio continuaría durante más tiempo y mis fuerzas fallaban, aún así no desistiría, yo hacía eso como que me llamaba Marta. Cuando lo hice y me quedé por fin a gusto, decidí que había cumplido y el resto de ejercicios los hice como de costumbre, con mis pequeños descansos.
La clase terminó con algunos estiramientos que relajaron todas las fibras de mi cuerpo, sabía que hoy me dolerían mis extremidades al completo, pero no sospechaba que el sufrimiento fuese a ser tan extremo. Bien, ayer me fui a la cama relajada sin indicios de ningún mal.
Está mañana, por el contrario, ha sonado el despertador, consiguiendo que abriese los ojos. Al girarme para apagarlo, he sentido como mi brazo se negaba a actuar como normalmente lo hace, aparte de no tener las fuerzas normales, he notado los pinchazos invadiéndome. Pero no presentía lo que iba a experimentar en el momento de poner los pies en el suelo. Ese fue el segundo en el que presagié un día lleno de dolor.
Lo cierto es que no me equivoqué, hoy es el día en el que más odio estar en el piso en el que estoy en el colegio, cosa a la que últimamente solo le veía ventajas, excepto los jueves. Primera hora: Inglés. Sube escaleras, además deprisa, porque aunque llegues en hora, no quieres llegar ni un minuto tarde. Segunda hora: Plástica. Baja los libros de inglés, coge plástica y vuelve a subir dos pisos otra vez. Tercera hora: Alemán. Vuelta a lo mismo, ve al primer piso, llévate los libros de alemán bajo el brazo y vuelve al punto de comienzo. Lo normal es que al ir a inglés coja tanto los libros de alemán como lo necesario para plástica y así no tener que volver a bajar, pero hoy parece ser que mi quimera particular con mis extremidades no me ha permitido pensar con claridad y se me ha olvidado completamente. Al menos hasta antes de clase de Alemán, a la que si he podido ir directamente desde el aula de Artística.
Al parecer mi sufrimiento no había sido el suficiente de momento y ha permanecido intacto durante todo el día, no puedo dar un solo paso sin sentir esa molestia en todas partes. Todo esto solo me deja una moraleja que os aconsejo seguir: Hacer deporte es malo, no lo hagáis, ni lo intentéis. Si aún así seguís practicándolo, allá vosotros.
¡Quejica! xdxd
ResponderEliminarhala! me dirás que tu no sientes lo mismo! xDD
ResponderEliminarjajajaja, ¡¡¡que me parto!!! Se te va a poner un tipín que ni los polvorones esos hipercalóricos que vendéis lo podrán estropear.
ResponderEliminarxDD Esa es la idea, ya se sabe: para presumir hay que sufrir xD
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