lunes, 22 de noviembre de 2010

Heidelberg ♥

Hace seis meses que puse el pie sobre uno de los lugares en los que más feliz he sido. Hace medio año que dejé mi huella en el suelo mojado de la Bismarckplatz, recorriéndola, conociéndola.

Todo comenzó un inolvidable cuatro de mayo. Llegué al aeropuerto de Barajas con los nervios a flor de piel y con algo moviéndoseme en el estómago, pero no tardé en comprobar que no era la única, todos nos encontrábamos en la misma situación. Se acercaba el momento de embarcar, así que, tras charlas y charlas interminables, la mayoría sobre como sería todo allí, como sería la familia, como estaría la gente que siete meses antes había conseguido hacernos disfrutar de Madrid como nunca, nos fuimos corriendo, aunque tampoco hiciera falta. Hicimos parada en el Mc´Donalds, disfrutamos de la comida que habíamos cogido en éste y, tras terminarla, nos metimos en el avión.

El vuelo se nos hizo algo más ameno, consiguiendo que nos olvidásemos de esos nervios traicioneros que nos perseguían como un detective sigue los pasos de un sospechoso, todo esto lo lograron unas pantallas, colocadas delante de nosotros, justo en el respaldo del asiento de enfrente. Solo unos televisores que en realidad no eran tales, pues no daban la posibilidad de ver canales de televisión, sino series, películas y  música ya grabadas. Sea como sea, nos permitimos ver desde un capítulo de "Los Simpsons" hasta otro de "Friends" pasando por tonterías varias que pusimos para que las carcajadas relajasen un poco nuestro gesto, desde luego no valdríamos para engañar a un polígrafo.

Nada más pisar ese nuevo suelo y entrar en ese desconocido aeropuerto, necesité leer los carteles para reaccionar y aceptar que ya no estaba en mi precioso y adorado Madrid, sino en Heidelberg, esa ciudad hermosa que nadie debe perderse. Parecía eterno el desplazamiento que debíamos hacer desde el aeropuerto hasta la estación en la que se produciría la reunión.

Tras algún que otro contratiempo, entramos en el tren, en el que la intranquilidad por el primer encuentro nos hizo tratar de evadirnos con algún juego de móvil y conversaciones totalmente diferentes a lo que en esos momentos nos mantenía inquietos, alguna que otra foto y alguna que otra risa nerviosa harán ese momento imborrable, pero las estaciones pasaban y las falsas alarmas sobre si llegaba la última cada vez eran más abundantes, aunque no podían ser eternas, por lo que un poco más tarde dejó de ser una suposición y se convirtió en una realidad. Habíamos llegado, por fin. Salimos lo más rápido que pudimos del tren y cada uno buscó a sus respectivos intercambios. Después de ese primer encuentro, del primer contacto con las familias y de los abrazos y besos entre nosotros, cada uno se fue a sus respectivas casas, pues necesitábamos descansar tras ese largo viaje.

La primera mañana comenzó con ilusión y cansancio, debido al madrugón que tuvimos que darnos. De todas formas se convirtió en un día tranquilo, con una visita al enorme colegio y bromas mientras que algunos jugaban al fútbol. Posteriormente fuimos al centro de la ciudad y, en éste, de compras. No fueron tanto las compras sino las compañías y las situaciones que vivimos las que consiguieron que eso fuese inolvidable.

Los días pasaron entre visitas al centro, juegos y casualidades. No queríamos que llegase el final, pero algún día debía hacerlo, al menos aparentemente. El día de la vuelta llegamos al colegio con la noticia de que nuestro vuelo se había cancelado, la mayoría no teníamos esperanzas de que, aún así, nos fuesemos a quedar, había miles de soluciones al asunto, por lo menos visto desde la mirada pesimista que nosotros tratábamos de tener para no llevarnos desilusiones, por lo que nos despedimos como si fuese la última vez que los íbamos a ver hasta dentro de mucho tiempo.

Después de esperar en el colegio, hablando, bromeando, cobrando esperanzas de quedarnos hasta conseguir otro avión. Pero las esperanzas volvieron a caer como cae una pluma por la fuerza de la gravedad cuando nos dijeron que debíamos emprender otro viaje con destino al aeropuerto. Olvidándonos de nuestros planes de ir a Frankfurt. Así que allí nos plantamos, tras un largo desplazamiento en tren, dimos vueltas por el aeropuerto y comprobamos que el vuelo estaba definitivamente cancelado por la nube de polvo desprendida del famoso volcán islandés. Por esa causa no nos quedó más salida que esperar a que nos diesen información, o más bien a nuestros profesores, ya que nosotros nos sentamos y comenzamos a hablar, a desear quedarnos más que nunca, a hacer tonterías como rezar aunque no se sea creyente y el que no lo hizo, por muy raro que suene, acabó mal, porque unos segundos después nos anunciaron que había un vuelo, que ya habían sacado billetes para más de la mitad y no tardaron en nombrarles. Castellanos, Jorge. Ruiz, Lidia. Álvarez, Adrián. Poco a poco los billetes se iban terminando, pero hasta que no se repartiese el último, las esperanzas seguían en un uno porciento. Y llegó la última. Escudero, Eva. Respiramos tranquilos los que habíamos tenido la suerte y reímos para acabar con nuestros nervios.

Nos permitieron dar una vuelta por el aeropuerto y pasear por sus tiendas, mientras buscábamos un buen sitio para dormir esa noche si nos quedásemos allí. Pero no fue necesario, nada más volver al punto de encuentro nos avisaron de que volveríamos a Heidelberg y que nos quedaríamos allí tres días más. Esto nos permitió disfrutar más aún del viaje, descubrir más aun la Hauptstrasse y reír más. Convirtiéndolo en un viaje irrepetible, por mucho que volvamos, nada podría ser igual. Se transformó en el viaje perfecto y lo seguirá siendo por mucho tiempo.

5 comentarios:

  1. Joe, me encanta la entrada(LLL) No solo pro lo bien escrita que está, sino porque me encantó el viaje.
    Pero aparte de recormarme todos los nervios, las ganas, la ilusión de volver a verles, las risas que nos echamos recorriendo las calles de esa preciosa ciudad, todo lo que comimos, todo lo que compramos, las conversaciones con los alemanes...también me llena de nostalgia, porque fue el viaje más increíble que he hecho en mi vida:D y sé que aunque vuelva allí con Marlene o ella venga (que los 2 casos se darán xD) nunca será lo mismo.
    Es de esos momentos que vives y quieres conservarlos para siempre, pero sabes que nunca podrás revivirlos hasta tal punto de diversión.

    ¿Te acuerdas de todas las fotos?
    ¿O las vueltas que dimos para que yo entrera en el Claire´s y al final, lo encontramos, y yo no quise comprar nada? :$ ajajaj
    ¿O la tienda de las chucherías, con ese hombre que parecía estar loco? ajajjaj
    ¿Recuerdas todos los momentos con Marlene, Judith, Meret, Sinan y Christian? Fueron los mejores (:
    Ay...¿ves lo que has hecho, Marta? Ahora ya no me los saco de la cabeza :(
    Bueno, ya dejo de escribir, porque podría hacer una entrada entera hablando de la experiencia.
    La repetiría mil veces.

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  2. Arg! es que es de esas cosas que quieres recordar pero a la vez no, porque sabes que no vas a poder repetirlo y te da pena que ya se haya acabado.
    Las fotos? Guardadas como si fuesen un tesoro.
    Las vueltas? Para matarte, y despues de volver al principio querias, otra vez, volver al final xD
    La tienda de chucherias? Con ese hombre que nos enseño los escudos del Barça y el Real Madrid
    Los momentos con Marlene, Judith, Meret, Sinan y Christian? Dios, lo menos del viaje. Te acuerdas hablando por telefono? Enseñandole a Borja? xDD
    Lo siento mucho, pero si lo vive uno, lo viven todos. Ahora te aguantas y te entristeces como yo lo hice al escribir la entrada! ¬¬

    <33

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  3. Muy buena entrada Marta;

    Ya sabéis todo la "agradable" experiencia que tuve, pero aún así, cuando ibamos nosotros a nuestra bola, en las excursiones y demás han sido de los mejores momentos de mi vida; Hontanar, Carla y yo engañando a todo el mundo para ganar la carrera, en el colegio con las bromas en la clase que nos tocó, en Mainz en ese centro comercial en el que os dio por poneros lencería encima de la ropa, y sí, tengo pruebas ;) Mis queridísimas paridas que tanto nos hicieron reir...

    Desde luego que volvería!

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  4. Gracias ;)

    Bueno, pero aun asi Judith la medio arreglo eh!
    jaja esa pedazo de carrera en la que una señora se puso a contarnos su vida y despues no sabia la respuesta, el pedazo de colegio, jja yo tambien tengo pruebas de lo de la lenceria esa hortera xDD
    Tus paridas, tu paraguas roto... maria llevandose en la mano sin darse cuenta una pelicula xD GENIAL!

    Yo lo hare, estoy segura =D

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