lunes, 25 de octubre de 2010

Por fin, hoy era "El día"

Hoy todo comenzó como un día normal, o al menos eso debía hacer creer al resto de la gente, ya que no podían darse cuenta de que hoy era el día. Hoy, por fin, vería a Laura después de tres meses en los que lo poco que la había visto había sido por web cam.

Todo comenzó hace poco más de dos años, llegué un día a clase, pensando que sería todo igual de rutinario como siempre. Me confundí. Nada más llegar a clase, se me acercaron para informarme de que había chica nueva, me animó bastante pensar que, por lo menos, rompería un poco la rutina diaria, lo que no sabía era que esa chica tan menuda se fuese a convertir en alguien tan importante para mi.

Llegaba tarde, así que no me dio tiempo a verla y bajé al gimnasio corriendo sin saber quién era aún. Curiosamente, se puso a mi lado en Educación Física, eso me permitió, por lo menos, mirarla. Tras eso, Bea, María y yo tratamos de hablar con ella, diciéndole nuestros nombres, pero ella, como recordamos riendo muchas veces, no hizo más que un gesto de indiferencia. Desistimos y no volvimos a escuchar su voz hasta la clase de Inglés, en la que tuvo que presentarse, y lo hizo con una de sus frases más famosas y que más recordamos, pero que no me permite escribir aquí.

Poco a poco fue socializándose y hablando con más gente, pero no llegué a conocerla bien hasta que no se puso delante de mi en clase. Día a día fuimos hablando más y más y, tan solo unas semanas después, se convirtió en una amiga más, pero no sabía que aún le quedaban más peldaños que subir.

El resto del año siguió igual, cada vez más unidas aunque ni siquiera nos diésemos cuenta. Y, a la llegada del verano, nos seguimos viendo, yendo, junto con Jorge, al cine y a Gran Vía, convertida actualmente en uno de nuestros destinos habituales. Al comienzo del nuevo año escolar, se colocó a mi lado, consiguiendo que los descansos se transformasen en charlas sobre cualquier cosa, lo que necesitásemos en ese momento. Uniéndonos aún más y dándonos cuenta de que teníamos más cosas en común de las que pensábamos y estábamos de acuerdo en la mayoría de nuestros pensamientos. Sin enterarme esa personita se cogía un gran hueco en mi corazón. Así que, cuando, a principios de año, me dijo que se iba, definitivamente, a Francia, solo pude disfrutar de ella hasta que se fuese. Durante el curso y en verano, cuando le regalamos una tarjeta con nuestras fotos con ella y le compramos una corbata que llevaba meses diciendo que quería.
Nuestro último día decidimos ir a nuestra Gran Vía, a la que llamo nuestra porque es como si fuese ya parte de nosotros.

Durante estos tres meses no dejamos de hablar, ya fuese por tuenti o por skype, consiguiendo verla alguna vez, y deseando que fuese Octubre, ya que aún no sabía que día vendría porque ella quería que fuese una sorpresa. Pero no hay sorpresa que se pueda guardar cuando las ganas de verla aumentaban diariamente, cuanto más se la echaba de menos. Así que Ángel y yo nos pusimos manos a la obra, y, todo hay que decirlo, como investigadores no tenemos precio, con los datos que Laura nos iba dando, descubrimos que la veríamos el 25 de Octubre, dudaba si prefería saberlo o que fuese sorpresa según se acercaba el día y los nervios aumentaban, según la gente te preguntaba y debías guardar el secreto aunque deseases gritarlo a los cuatro vientos. El viernes pasado ya había sospechas de todo el mundo, rumores que se debían acallar pero disimulando a la vez, tarea difícil con gente tan cabezota como son el resto de nuestros amigos comunes.

Pero lo peor ha llegado hoy, hoy debía fingir que era un día normal, que los nervios por verla en persona y poder abrazarla no me invadían y también tenía que evitar todas las indirectas que Ángel me lanzaba, fingiendo, o que no sabía de que hablaba, o que era otro tema, misión difícil, por no decir imposible.

Así que a la llegada del final de la clase de Latín, última del día, he decidido desistir, no ocultar más mis nervios, aunque tampoco descubriría el por qué de estos. Por eso he decidido coger a Bea de la mano y tirar de ella hasta clase para recogerlo todo lo más rápido posible, tras eso he bajado y he corrido hasta Ángel, que había hablado con ella el día anterior y sabía perfectamente donde debíamos esperarla. Cual fue nuestra sorpresa al no encontrarla, tras unas llamadas y algún que otro chivatazo , descubrimos que estaba arriba. Así que corrí hasta dentro, pero no necesite más que llegar a las escaleras cuando la vi corriendo con un sonrisa hacia mí. Por fin, después de meses esperando, pude abrazarla y verla lejos de la fría pero recurrente cámara del ordenador.

Y es que no hacen falta años para conocer a una persona completamente, solo hace falta querer hacerlo. Ella me ha demostrado eso, solo con unos simples meses y poco a poco, puede que la chica menos esperada se convierta en una de tus mejores amigas, por no decir la mejor. Tampoco hacen falta años de amistad para que la confianza sea completa y plena, porque ella ya se ha ganado la mía con unos simples meses. Porque no sé que sería de mi si no la hubiese conocido y, porque, cuando se vuelva a ir, la echaré tanto o más de menos de lo que ya lo hacía, pero ahora me toca disfrutar de esta semana con ella al cien por cien y es lo que voy a hacer.


jueves, 21 de octubre de 2010

Platero, yo y el medio ambiente

Esperé todo lo tranquilo que pude a que el vigilante nos permitiese entrar, era la primera vez que iba a ese lugar lleno de hermosas flores y grandes arbustos, así que no sabía si permitirían entrar a Platero, por se burro.

- ¿Hay algún problema?- Pregunté algo irritado por la espera a la que nos estaba sometiendo ese hombre de azul.

-No, ningún problema, señor. Pasen- Contestó él con su animoso acento andaluz. Después sonrió y nos despejó la entrada de esa improvisada puerta que formaba la maleza del colorido Vergel.

Nada más entrar, mi boca se abrió y no pude dejar de observar lo que me rodeaba. El cielo azul celeste estaba más despejado que nunca, esto hacia más y más increíble el resto del parque. Miré a mi alrededor y me pregunté como no había descubierto antes ese lugar lleno de distintos tipos de plantas y árboles, algunos no sabía ni que existiesen.


-¿Has visto todo esto, Platero? ¿Cómo hemos podido tardar tanto tiempo en venir aquí?- Miro al animal que me mira algo alucinado y sin saber muy bien que estoy haciendo, ni diciendo. Su pelaje marrón claro parece incluso más hermoso ahora, rodeados de esa preciosa naturaleza.

Miro a mi alrededor y veo todo tipo de flores: Orquídeas blancas, rojas, naranjas... ¡Hasta marrones! También había rosas y claveles, pero no faltaban las plantas exóticas, tales como el bambú, colocado en un extremo, dándole también un toque oriental al parque.

El lago, de un agua cristalina que permitía ver las piedras que en su fondo se encontraban, producía un relajante sonido gracias a la brisa, que creaba un leve oleaje. Los peces que vivían en este, se movían despacio, increíblemente influidos por las sensaciones que ese lugar contagia a cada ser vivo que se encuentre dentro de él.

Miro al frente y veo a un jóven tirando un papel al verde césped, provocando mi conmoción.

-¡Perdón! ¡Perdón!- trato de llamar la atención de ese chico de ojos azules y pelo negro intenso. Consigo que se gire y me mire, entonces frunzo el ceño y me acerco a él algo más, con Platero a mi lado- ¿A ti te parece normal lo que acabas de hacer?- Él me observa y su cara no cambia el gesto ni un ápice, como si no comprendiese lo que digo o no supiese a que me refiero- ¡El papel que acabas de tirar!- Grito exasperado, sin llegar a entender cómo no sabía de que hablaba.

-¡Ah!- Se da cuenta, por fin y pongo los ojos en blanco, entonces miro al que siempre me acompaña, a mi lado. Parece que hasta él está molesto con ese gesto, sus ojos verdes se centran en lo azules del chico jóven, lucha crómatica que termina cuando vuelve a hablarme a mi- ¿Qué mas da, tronco?- Contesta con un tono extraño que no había oído antes, por supuesto, las palabras raras invadían su vocabularío, a pesar de solo haberle oído hablar durante unos segundos.

-Este papel- Lo cojo del suelo y se lo muestro- Puede destruir todas las hermosas planta y flores que te rodean y matar a los pececillos que nadan en aquel lago cristalino. No cuesta nada acercarse a aquel contenedor y tirarlo en su interior- Llevo yo el papel hasta el otro lado, con mi amigo Platero siguiéndome, y lo echo allí.

-Pero que raro que hablas, macho- Contesta el chico con ese acento raro que ya había percibido anteriormente- Bueno, si te quedas así más tranquilo- Me mira de arriba abajo, al igual que a Platero, y se aleja entre la maleza, pero antes le oigo articular una frase- ¡Qué gente más rara que hay en este lugar, macho!

-Platero, ya hay alguien más en el mundo concienciado con el medio ambiente gracias a nosotros ¿No te sientes orgulloso?- Miro a Platero, que me devuelve esa mirada sin saber que estoy diciendo, como siempre. Suspiro- Venga, vámonos, tenemos muchos sitios más que visitar y, aunque parezca mentira, seguro que también serán tan preciosos como este- Salimos del parque y sonreímos al vigilante, que nos hace un gesto con la cabeza antes de desaperecer en el horizonte.

sábado, 16 de octubre de 2010

Buried (Enterrado)

Sé que este blog se está volviendo actualmente en algo muy monotemático, pero prometo que no siempre será así. También sé que esta película ya ha sido utilizada como entrada muchas veces, lo que pasa es que merece la pena escribir una entrada sobre ella.

Ayer quedé con Bea para ir a ver Buried al cine del Plenilunio, al principio pensamos en ir al Carrefour, pero no había película a la hora que nosotras queríamos, así que nos plantamos donde hiciera falta para verla, ya que todo el mundo la pone tan bien que queríamos verla fuese como fuese.

Buried (Enterrado) habla de la historia de Paul Conroy, un contratista que está en Irak trabajando cuando, tras una emboscada, recibe un golpe en la cabeza y se desmaya. Despierta encerrado en una caja de madera con tan solo un móvil con escasa batería y cobertura, un mechero y los objetos que su secuestrador le ha dejado allí. Solo tiene 90 minutos de oxígeno y todo se convierte en una carrera contrarreloj para salir de allí. La película se desarrolla en un mismo escenario (la caja) y con un único actor (Ryan Reynolds). Creando una sensación de angustia que no desaparece en ningún momento durante los 90 minutos.

Llegamos al centro comercial a falta de media hora para que empezase, así que fuimos directas a las taquillas para comprar las entradas, tras eso dimos vueltas por el Plenilunio, visitando tiendas, hasta que llegó la hora y entramos en el cine.

La película comenzó y, desde ese momento hasta el final, no pudimos apartar los ojos de la pantalla, odiando a todos y cada uno de los interlocutores que el protagonista tenía mediante vía telefónica y encerrándonos con él dentro de esa caja. El director consigue meterte junto a él dentro de ésta, manteniéndote pegado en la silla de principio a fin.

El cine estaba practicamente vacío, pero, a pesar de eso, todas y cada una de las personas que había en la sala vivimos la película con la misma intensidad. Según se iba acercando el final el nerviosismo crecía y la angustia no desaparecía. A la llegada de los créditos nadie era capaz de levantarse de la silla, cada uno reaccionando a su manera, yo, por mi parte, me puse a reírme de los nervios, risa floja que la llaman, Bea, sentada a mi derecha, solo repetía una y otra vez: No me lo puedo creer, otros no podían ni articular palabra. Si ahora mismo me preguntasen qué tal está, solamente me saldría una cosa de la boca: Alucinante. Una película más que recomendable y que nadie puede perderse.



miércoles, 13 de octubre de 2010

Harry Potter y el misterio del príncipe

Ayer me encontraba aburrida en mi casa haciendo "zapping" por la TDT, pensando que es imposible que con tantos canales no haya absolutamente nada que ver, cuando encontré la única de las películas de Harry Potter que aún no había visto: El misterio del príncipe.

Como no había nada en la televisión interesante y hacía tiempo que quería verla la dejé, porque pensé que si tenia idea de ver la siguiente, que se estrenará en escasos meses, titulada "Las reliquias de la muerte" debería ver esta. Craso error. La película comienza ya dando a entender que no tendrá nada que ver con las demás, ya que convienten una historia que, supuestamente, debe tratar principalmente el tema de la magia y todo lo que esta conlleva, en otra de amores y desamores entre los protagonistas, dejando en segundo plano lo que podría denominarse "Tema importante" de la película, aunque, realmente, no hay nada importante en ésta excepto la escena final, a la que no me atrevo a llamar cúlmen porque toda la película se mantiene en horizontal en lo que a trama se refiere.

Desde mi punto de vista, esto no es más que una simple transición entre la última: "La orden del Fénix" y la siguiente: "Las reliquias de la muerte". No se trata de una película a la que se pueda denominar de tedio, no es de esas películas con las que se te cierran los ojos o con las que necesitas cambiar de canal o apagar la televisión. No. Esta entretiene, aunque a veces llegas a evadirte de la película con cualquier otra cosa sin problemas, tampoco es de esas con las que nadie se te puede acercar, ni mucho menos hablarte, porque enseguida pierdes el hilo por palabra que no escuches, de hecho, yo me fui varias veces a la cocina, ya fuera para llevar cosas que picar o para beber algo, y al volver no necesitaba ni preguntar que había ocurrido hasta ese momento. Es de esas que, simplemente, se podría considerar una más, también tiene sus momentos "estelares", que tampoco serían tan estelares en otras películas, pero para esta lo son.

Al mantener la trama de una forma tan plana y dejando en segundo plano algo a lo que deberían dar más importancia, a la llegada de la escena final no sabes exactamente que personaje es bueno, cual es malo, que es verdad, que es mentira, ni la causa de algunas cosas que no diré para no hacer spoilers, aunque estoy segura que la gran mayoría de la gente ya la habrá visto. Esta mezcla de elementos causan una sensación final de lo que popularmente se llama "Ni frío ni calor". No es una mala película, pero no se la recomiendo a la gente que espera acción a cada segundo, porque esto es todo lo contrario. Tampoco es necesaria, aviso, para ver la siguiente, pero si no tienes nada que ver o te gustan las historias amorosas entre Hermione, Ron, Harry y Ginny (La hermana de Ron, que era un personaje secundario hasta ahora). Esta es tu película.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Un día no tan malo

El viernes pasado comenzó como un día más, un día rutinario como habían comenzado a ser los días algunas semana atrás. Me levanté cansada y enseguida recordé que esa tarde debía hacer un trabajo "Puff, ¡Planazo!" pensé. Sobre todo para un viernes, en los que normalmente me gusta relajarme en mi casa o, si alguien consigue convencerme (tarea complicada como solo los que lo han intentado saben) salir con alguien para alejarme de las clases y olvidarme un poco de todo lo que las rodea. Pero no, esa tarde tocaba seguir trabajando.
Llegué a clase y Bea y yo acordamos la hora para esa tarde. En su casa a las cinco de la tarde. Todo perfecto, dentro de lo que cabe.

A las dos de la tarde llegaba a mi casa y tiraba la mochila en mi habitación ¡Menudo dolor de cabeza! "¡Vaya, no parece que este sea mi mejor día!" Me preparo una aspirina para después de comer y decido, simplemente, desconectar. Así que voy al salón y me siento en el sofá sujetándome la cabeza con la mano y cerrando los ojos, aunque sin intención de dormirme, ya que no soporto las siestas ni la sensación que dejan al despertarse.

A las cinco de la tarde me encontraba llamando al telefonillo de la casa de Bea, desde la cual fuimos a una tienda, ya que debía comprar una cosa y, si no lo hacía ya, corría el riesgo de encontrar la tienda cerrada a la vuelta. En el camino hablábamos de todo tipo de cosas, no podría decir un tema porque la capacidad que teníamos para cambiarlo sin ni siquiera terminar el anterior dejaría alucinado al propio Íker Jiménez. Esto nos hizo ir riendo como unas tontas durante todo el camino hacia mi casa, ganándonos alguna mirada extrañada de la gente que por allí caminaba.

Llegamos a mi casa y comenzamos con el trabajo, aunque antes no pudimos evitar alguna risa más ni tampoco hablar de cuando quedar para ver Buried, puesto que todo el mundo la pone tan bien que no hay más opciones que verla.

El trabajo se hizo largo, bueno no, no se hizo largo, es que era largo. Entre la letra predeterminada, que obviamente no era la que nosotras queríamos, las fotos que había que minimizar, las noticias que había que volver a redactar... Y todo eso cada vez que queríamos hacer una sola noticia. Así que terminamos a las tantas y ni siquiera se puede decir que lo terminamos, dado que tuvimos que quedar el domingo otra vez para acabarlo. Pero aunque parezca extraño, creo que, en general, fue un buen día, a pesar del cansancio, del dolor de cabeza, del trabajo... Sí, fue un muy buen día, dentro de lo que podía serlo, claro está. Pero un momento de risas mejora hasta el peor de los días, te hace olvidarte de todo y los problemas desaparecen aunque sea por un segundo y, desde luego y sin duda, merece la pena.